Fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos, en colaboración con una tripulación civil rusa, lograron recuperar con éxito un helicóptero MH-47E Chinook de los Night Stalkers (Acosadores nocturnos) que había quedado varado en una remota ladera montañosa del este de Afganistán.
La misión de rescate logístico se ejecutó tras un mes de planificación en una zona bajo control hostil, luego de que la aeronave realizara un aterrizaje de emergencia tras sufrir una intensa emboscada el 4 de marzo de 2002 durante la batalla de Takur Ghar. El operativo se realizó para evitar que tecnología militar sensible cayera en manos de combatientes enemigos.
El incidente original ocurrió en la oscuridad previa al amanecer, cuando el aparato con matrícula 91-0476 fue alcanzado múltiples veces por granadas propulsadas por cohete (RPG) y fuego de ametralladora pesada desde la cima de la montaña. Durante el ataque, el SEAL de la Marina Neil Roberts cayó de la aeronave, lo que desencadenó un célebre combate de rescate humano.
El helicóptero quedó varado en medio de la nada
A pesar de los daños estructurales catastróficos, la tripulación logró mantener el Chinook en el aire el tiempo suficiente para efectuar un aterrizaje forzoso a varios kilómetros del epicentro, a casi tres kilómetros de altitud. Debido al valor estratégico de la aviónica avanzada, sensores y sistemas de comunicaciones que transportaba el MH-47E, un equipo combinado de mantenedores y unidades de operaciones especiales se infiltró inicialmente en el sitio del siniestro.
Los mecánicos constataron que fragmentos de RPG habían destrozado la nariz de la nave, mientras que las esquirlas rasgaron las palas del rotor y los sistemas eléctricos; asimismo, un proyectil cortó la línea de aceite hacia la transmisión trasera. Ante la imposibilidad de que las aeronaves estadounidenses levantaran el peso del aparato a esa altitud, las fuerzas armadas recurrieron a un helicóptero Mi-26 de fabricación rusa, considerado el más grande del mundo y operado por civiles bajo contrato.
El personal removió los motores a mano para el rescate
Durante los trabajos preparatorios, protegidos en el perímetro por soldados de los Rangers, los mecánicos trabajaron en condiciones de oscuridad utilizando gafas de visión nocturna y luces químicas. El personal removió los motores a mano, cortó las palas del rotor y arrastró los componentes pesados a través del terreno rocoso para reducir la carga.
Finalmente, apoyados por helicópteros Apache, aviones de caza y vehículos aéreos no tripulados (UAV) que garantizaron la seguridad aérea, el Mi-26 levantó el fuselaje del MH-47E y lo transportó a la base aérea de Bagram. La aeronave fue posteriormente enviada a Estados Unidos, reconstruida por completo y devuelta al servicio activo, marcando la primera recuperación exitosa de un Chinook perdido en combate desde la guerra de Vietnam.
