El director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Interamericana, Arturo Moscoso, desmenuzó la política de seguridad del Ejecutivo. Moscoso señaló que, aunque movilizar militares se justifique para combatir el narcotráfico, las estadísticas demuestran que las muertes violentas y la incertidumbre no disminuyen. Para el catedrático, la repetición constante de decretos de emergencia termina haciendo aguas debido a la falta de resultados medibles.
El analista insistió en que el gobierno debe evaluar sus políticas por efectos reales en las calles, donde la ciudadanía sigue desprotegida a pesar del despliegue masivo. Esta preocupante realidad evidencia que la estrategia gubernamental requiere una reestructuración integral urgente que trascienda la simple presencia disuasiva de las patrullas en las provincias.
Urgencia de depuración institucional e inteligencia básica
El especialista, en el espacio Manavisión Plus, abordó el delicado panorama de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, instituciones salpicadas por escándalos de corrupción y nexos con redes delictivas. Moscoso enfatizó que una depuración interna es vital, pero advirtió que expulsar elementos corruptos es inútil sin un seguimiento permanente y un riguroso trabajo de inteligencia estratégica.
Asimismo, recalcó que el Estado tiene la obligación de garantizar la integridad física de los funcionarios honestos y sus familias frente al amedrentamiento criminal. Las amenazas de las bandas paralizan la acción estatal, por lo que es indispensable proveer certezas jurídicas y protección real a quienes arriesgan su vida en operativos de control, previniendo que el miedo debilite la estructura del orden público en el país.
Una reforma judicial contra la politización y la ignorancia
Al analizar el sistema de justicia, el jurista criticó el diseño institucional vigente, calificándolo como un marco mal estructurado. Explicó que el Consejo de la Judicatura, órgano administrativo controlado por pocas manos, posee un poder desmedido que subordina a la Corte Nacional de Justicia, convirtiéndose en escenario de disputa política.
Para solucionar esto, planteó una reforma profunda enfocada en tres ejes: modificar el marco legal orgánico, proteger a los jueces probos de las venganzas del crimen y combatir la profunda ignorancia técnica de ciertos magistrados. Moscoso lamentó que muchos abogados litigantes deban enfrentarse a jueces sin preparación elemental, afectando gravemente la aplicación de la ley y la transparencia en las cortes de la república.
Menores de edad y la falacia de endurecer las penas
Respecto a la participación de menores en delitos de extrema violencia, el politólogo recordó que Ecuador suscribe tratados internacionales de derechos humanos con rango constitucional que impiden juzgarlos de forma ordinaria. Desde un enfoque socioeconómico, explicó que este fenómeno responde a la falta de oportunidades y educación digna en sectores vulnerables olvidados, empujando a la niñez a la ilegalidad.
Moscoso desmitificó la idea de que aumentar los castigos solucione el problema, catalogándola como una falacia desmentida por múltiples estudios globales. Quien delinque lo hace bajo un sesgo de impunidad, creyendo que no será capturado; por ello, la solución es intervenir el tejido social y ofrecer alternativas de formación que alejen a la juventud del sicariato.
Finanzas locales ocultas y la necesidad de alianzas internacionales
En el ámbito local, el entrevistado cuestionó la opacidad con la que los municipios manejan los presupuestos recaudados mediante tasas de seguridad, denunciando que ninguna alcaldía rinde cuentas claras de esos fondos. Aseguró que estos recursos públicos deberían usarse para potenciar la inteligencia vecinal y equipar los cuarteles policiales.
Finalmente, de cara al combate global contra el narcotráfico, Moscoso defendió la urgencia de concretar alianzas internacionales sólidas, evaluando positivamente coaliciones continentales como las promovidas por Estados Unidos. El experto concluyó que las grandes bandas organizadas solo se desarticulan mediante golpes estratégicos a sus líderes y una firme cooperación internacional que supere cualquier barrera ideológica para devolver la paz al pueblo ecuatoriano.