La transformación urbana de La Alborada continúa avanzando en el norte de Guayaquil. El Municipio ejecuta una intervención integral en la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur, uno de los corredores comerciales y de mayor circulación vehicular de la ciudad.

La obra forma parte de la estrategia municipal orientada a construir calles más seguras, accesibles y sostenibles, alineadas con estándares internacionales de movilidad urbana. Durante un recorrido técnico realizado en el sector, la alcaldesa encargada, Tatiana Coronel, inspeccionó los avances junto a concejales y funcionarios municipales.

Actualmente, los trabajos se concentran en un tramo de aproximadamente 600 metros de la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur, conocida también como avenida 2 NE, entre las avenidas José María Egas y Agustín Freire Icaza, en sentido centro-norte. Según el Municipio, esta primera fase contempla una reconstrucción integral de la vía y del espacio público.

Entre las principales intervenciones destacan la ampliación de aceras mediante la colocación de adoquines, la construcción de rampas de accesibilidad universal y la implementación de cinco nuevos cruces peatonales seguros, uno de ellos equipado con semaforización. Estas acciones buscan reducir la velocidad vehicular y ofrecer condiciones más seguras para quienes transitan diariamente por la zona.

Un proyecto centrado en las personas

Durante la inspección en La Alborada, la alcaldesa encargada, Tatiana Coronel, destacó que el proyecto responde a un nuevo enfoque de planificación urbana que coloca a las personas en el centro del diseño de las calles. Durante la inspección, se destacó que el proyecto responde a un nuevo enfoque de planificación urbana que coloca a las personas en el centro del diseño de las calles.

La funcionaria señaló que las nuevas aceras permitirán un desplazamiento más cómodo y seguro para adultos mayores, personas con movilidad reducida y familias que utilizan coches de bebé. Además, enfatizó que el diseño adopta estándares internacionales orientados a fortalecer la seguridad vial y la accesibilidad universal.

Este enfoque coincide con la política impulsada por el Cabildo para transformar la infraestructura vial bajo criterios modernos de urbanismo. Desde 2025, el Municipio trabaja en la implementación de la Guía de Diseño de Calles de Guayaquil, documento elaborado en conjunto con especialistas de Bloomberg Philanthropies y la Global Designing Cities Initiative (GDCI).

La guía establece lineamientos para priorizar a peatones, ciclistas y usuarios vulnerables en la planificación urbana. Asimismo, Guayaquil se convirtió en una de las primeras ciudades del país en contar con este instrumento técnico, considerado una referencia regional para el desarrollo de calles más seguras y resilientes.

Renovación integral de servicios básicos

Además de las mejoras destinadas a peatones y conductores, la intervención en La Alborada contempla la renovación total de la infraestructura subterránea, gran parte de la cual ya cumplió su vida útil.

En ese sentido, el Municipio ejecuta el reemplazo del pavimento rígido de hormigón de cemento Portland, así como la rehabilitación de las redes de agua potable, alcantarillado sanitario y drenaje pluvial. Estas obras buscan garantizar un funcionamiento eficiente de los servicios básicos y prevenir futuras afectaciones derivadas del deterioro de las instalaciones existentes.

Paralelamente, el proyecto incorpora el soterramiento de redes eléctricas y de telecomunicaciones, una medida orientada a mejorar la imagen urbana y reducir riesgos asociados a la infraestructura aérea. También se instalarán nuevas luminarias con tecnología LED para reforzar la seguridad durante las noches.

La intervención incluye, además, la implementación de jardineras con especies nativas en el parterre central, bolardos de protección peatonal y señalización horizontal y vertical acorde con la Guía de Diseño de Calles. Estas acciones buscan recuperar el espacio público y promover entornos urbanos más amigables y sostenibles.

Inversión de USD 3,9 millones y beneficios para miles de ciudadanos

El director municipal de Obras Públicas, Carlos Vásquez, informó que la inversión destinada a esta primera etapa asciende a aproximadamente USD 3,9 millones.

De acuerdo con el funcionario, la obra beneficiará directamente a más de 8.000 habitantes del sector, además de mejorar la movilidad de alrededor de 56.000 vehículos que circulan diariamente por esta importante arteria vial del norte de Guayaquil.

Vásquez explicó que la intervención en La Alborada se ejecuta por fases con el propósito de minimizar el impacto sobre la circulación vehicular y las actividades comerciales. Inicialmente, los trabajos se desarrollan en el sentido sur-norte de la avenida, mientras que posteriormente se intervendrá el carril opuesto.

Como consecuencia de la obra, la Autoridad de Tránsito y Movilidad implementó desvíos temporales y cambios operativos en las rutas de circulación, acompañados de jornadas de socialización dirigidas a conductores, peatones y comerciantes del sector.

Respaldo internacional y alta aceptación ciudadana

Uno de los aspectos destacados del proyecto es el acompañamiento técnico internacional brindado por Bloomberg Philanthropies y la Global Designing Cities Initiative, organismos que impulsan programas de seguridad vial y transformación urbana en distintas ciudades del mundo.

Iván de la Lanza, líder regional para América Latina de la GDCI, afirmó que Guayaquil se posiciona como una ciudad referente en la región debido a la profundidad e integralidad de esta intervención urbana.

Según explicó, la renovación de la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur envía un mensaje claro sobre la importancia de proteger a los usuarios más vulnerables del sistema vial y demuestra el compromiso municipal con modelos urbanos centrados en las personas.

Previamente al inicio de la obra, el Municipio desarrolló procesos de socialización con más de 170 habitantes del sector. Como resultado, el proyecto alcanzó un nivel de aceptación cercano al 98 %, reflejando el respaldo ciudadano hacia las mejoras planteadas. Este proceso permitió recoger observaciones y fortalecer la participación comunitaria durante la planificación de la intervención.