Tres hombres que se hicieron pasar como pasajeros fueron detenidos y acusados del robo a un taxista no cooperado.
El hecho ocurrió en el sector El Palmar, desde donde los sujetos trasladaron a la víctima hasta Las Jacuatas de Montecristi, donde lo intimidaron y agredieron para despojarlo del automotor, de documentos personales y el teléfono celular.
La Policía detuvo a los hombres luego de la denuncia de la víctima y apoyados po la geolocalización del celular sustraído lograron ubicar a los presuntos ladrones en el barrio Altagracia de Manta.
Operativo policial
La denuncia de la víctima activó un operativo de búsqueda y localización fue coordinada con distintas unidades policiales. Servidores del Grupo de Operaciones Motorizadas (GOM) del Distrito Manta neutralizaron a los tres individuos cuando intentaron evadir a los agentes en el barrio Altagracia.
En el lugar se halló la llave del vehículo robado y una motocicleta marca Daytona, color rojo, con placas JM185H, presuntamente utilizada para su movilización de los individuos.
Los detenidos
Los detenidos fueron identificados como: Erick Alexander Z. M., de 23 años; Anthony Matías Z. Q., de 18 años, y Adrián Josué V. M., también de 18 años, quienes fueron reconocidos plenamente por la víctima. Ninguno de los detenidos registra antecedentes penales según el reporte oficial.
Los aprehendidos fueron puestos a órdenes de la autoridad competente para las investigaciones correspondientes.
Entre los indicios recuperados se encuentran: un vehículo Kia Soluto negro, una motocicleta Daytona roja, un teléfono Honor celeste (perteneciente a la víctima). Además, de dos teléfonos Redmi azul marino, una llave del vehículo sustraído y documentos personales de la víctima. Todos los elementos fueron ingresados bajo cadena de custodia en las bodegas de la Policía Judicial de Manta.
Modalidad de robo
La modalidad de "falso pasajero" se ha convertido en una de las más recurrentes en Manta y otros cantones de Manabí contra conductores de aplicaciones de movilidad. Delincuentes solicitan carreras, abordan el vehículo y, en un punto determinado, intimidan al conductor con armas o violencia para apoderarse del automotor, que posteriormente puede ser usado en otros delitos o exigido como rescate.
Este caso refleja la vulnerabilidad de los conductores que dependen de plataformas digitales para trabajar como taxistas.
