La campaña militar de Estados Unidos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico superó los 200 muertos, tras un reciente ataque con misiles en el Pacífico oriental que dejó dos víctimas mortales.

Esta ofensiva armada, coordinada por el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) y respaldada por la administración de Donald Trump, comenzó en septiembre de 2025 tanto en el mar Caribe como en el océano Pacífico, con el objetivo declarado de interceptar cargamentos ilícitos de estupefacientes dirigidos hacia territorio estadounidense mediante el uso de armamento pesado.

La mayoría de muertos han sido sudamericanos

La última operación militar contra una pequeña embarcación fue confirmada este miércoles por el Southcom a través de la plataforma X, donde se difundió un video en blanco y negro que registra el momento exacto de una gran explosión en alta mar. Según el mando militar estadounidense para América Latina y el Caribe, la lancha interceptada navegaba por rutas conocidas del narcotráfico internacional.

Con este desenlace, el recuento de víctimas mortales documentado por la agencia de noticias AFP asciende a 203 personas, sumándose a un ataque previo ocurrido el sábado pasado en la misma región que costó la vida a tres tripulantes.

Esta estrategia representa una fuerte escalada militar por parte de Washington, ya que este tipo de intercepciones marítimas solían estar bajo la estricta jurisdicción de cuerpos de seguridad civil como la Guardia Costera.

Implicación de los fallecidos en las redes de tráfico

En la actualidad, el uso de misiles contra naves en aguas internacionales se ejecuta bajo el amparo de operaciones militares directas, una medida que ha generado persistentes críticas de diversos países vecinos y organizaciones de derechos humanos debido a que las autoridades estadounidenses no han aportado pruebas públicas sólidas que demuestren la implicación de los fallecidos en las redes de tráfico.

Frente a los cuestionamientos políticos, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió el procedimiento de selección de objetivos durante una audiencia ante el comité de Relaciones Exteriores del Senado. Rubio argumentó que las fuerzas armadas estadounidenses emplean múltiples fuentes de inteligencia y estrictos protocolos de verificación interna antes de ordenar un bombardeo.

A pesar de los reclamos diplomáticos regionales por la falta de transparencia judicial en alta mar, el gobierno estadounidense ha optado por mantener y expandir el alcance de estas misiones de combate en las costas del Pacífico.