El Ministerio de Medioambiente de Australia anunció este viernes 5 de junio el desmantelamiento de una granja clandestina con más de 100.000 cucarachas exóticas en la ciudad de Bathurst, ubicada al oeste de Sídney.

Los agentes de protección de la vida silvestre descubrieron los ejemplares durante una redada en la propiedad de un criador local, debido a que la actividad infringía las normativas de bioseguridad del país.

El valor estimado de los insectos asciende a 200.000 dólares australianos, lo que equivale a más de 140.000 dólares estadounidenses, representando uno de los mayores decomisos de este tipo de artrópodos en la región.

Muchas de las cucarachas son del tamaño de la palma de una mano

Durante la inspección de la propiedad, los oficiales encargados de la conservación ambiental identificaron múltiples contenedores destinados a la reproducción masiva de estos animales.

Entre las especies decomisadas se encontraban la cucaracha dubia, utilizada habitualmente en el mercado internacional como alimento vivo para lagartos domésticos, y la cucaracha de Madagascar. Las imágenes oficiales del procedimiento mostraron ejemplares de esta última especie cuyo volumen alcanzaba casi el tamaño de la palma de la mano de un adulto.

Tras la finalización del operativo, los portavoces gubernamentales ratificaron la postura del Estado frente al tráfico de fauna no nativa. Un portavoz del ministerio aseguró: "Nos tomamos muy en serio nuestra misión de proteger la biodiversidad única de Australia".

Las leyes australianas restringen de forma estricta la introducción y reproducción de especies foráneas para evitar alteraciones en sus ecosistemas.

De igual manera, la entidad gubernamental emitió una advertencia para los comercios del sector de mascotas y los ciudadanos particulares. "Hemos constatado la cría y el comercio ilegales de cucarachas exóticas, y advertimos a las tiendas de mascotas y a los propietarios de animales de compañía", agregó el funcionario técnico del ministerio.

¿Cómo son las cucarachas de Madagascar?

La cucaracha de Madagascar (Gromphadorhina portentosa) es un insecto originario de la isla africana que le da su nombre. A diferencia de las plagas domésticas comunes, esta especie carece de alas y habita principalmente en troncos en descomposición dentro de los bosques tropicales.

Su rasgo más característico es su mecanismo de defensa ruidoso, el cual consiste en forzar el paso del aire a través de sus espiráculos respiratorios, produciendo un sonido silbante audible cuando se siente bajo amenaza.

Debido a su gran tamaño, longevidad y baja velocidad de desplazamiento, estos insectos ganaron popularidad en el mercado global de mascotas exóticas. Sin embargo, su introducción sin controles en territorios insulares como el australiano representa un riesgo latente de colonización biológica indeseada.