Estados Unidos confirmó que completó su undécima noche consecutiva de bombardeos contra objetivos militares en Irán. La ofensiva alcanzó instalaciones en el sur y norte del país, incluida la zona de Teherán.
Washington sostiene que busca reducir la capacidad iraní para amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, mientras Teherán denuncia una nueva agresión estadounidense.
Según informó el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los ataques forman parte de una campaña iniciada para proteger una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
Bombardeos contra infraestructura militar
El CENTCOM aseguró que durante esta nueva operación atacó centros de operaciones militares, instalaciones marítimas, hangares de aeronaves, almacenes de drones e infraestructura logística militar.
La institución reiteró que los bombardeos buscan "debilitar aún más la capacidad de Irán de amenazar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz".
Además, acusó al gobierno iraní de haber atacado "a más de 30 buques comerciales que transitaban por esta vía marítima internacional, vital para el comercio regional y mundial". El organismo añadió que "estos ataques injustificados han puesto en peligro a cientos de marineros inocentes y han socavado la libertad de navegación".
Pese a la escalada militar, el mando estadounidense afirmó que el estrecho continúa abierto al comercio internacional. También señaló que, desde principios de mayo, sus fuerzas facilitaron el tránsito de aproximadamente 900 buques comerciales y de 450 millones de barriles de petróleo crudo por esa ruta estratégica.
Explosiones en varias ciudades
Del lado iraní, la agencia estatal IRNA informó sobre explosiones en distintos puntos del país. Testigos reportaron detonaciones cerca de Teherán, así como en Mahshahr, ubicada en la provincia de Juzestán.
Las autoridades de Bushehr comunicaron dos explosiones en esa ciudad costera. Mientras tanto, funcionarios de Sirik, frente al estrecho de Ormuz, denunciaron un ataque con "proyectiles enemigos estadounidenses".
No obstante, las autoridades locales indicaron que no se registraron víctimas ni daños en infraestructuras residenciales o comerciales.
En el sureste del país, Ali Jalilabadi, responsable adjunto de seguridad de la gobernación de Sistán y Baluchistán, informó sobre ataques en las zonas portuarias de Chabahar y Konarak.
Asimismo, la Dirección General de Gestión de Crisis de la provincia de Azerbaiyán Oriental aseguró que "una zona militar en los alrededores de la ciudad de Tabriz ha sido atacada por el ejército terrorista estadounidense", aunque aclaró que "ningún punto dentro de la ciudad de Tabriz ha sido atacado".
Visiones opuestas del conflicto
El conflicto continúa marcado por interpretaciones completamente diferentes sobre sus causas.
Desde la perspectiva de Estados Unidos, Irán representa una amenaza por su programa nuclear, al que Washington atribuye el potencial de desarrollar armas atómicas. Además, acusa al gobierno iraní de respaldar a organizaciones armadas como Hezbolá, Hamás y los hutíes, así como de promover acciones que afectan la seguridad regional y la libertad de navegación en el Golfo Pérsico.
Por su parte, Irán sostiene que el enfrentamiento responde a décadas de intervención estadounidense en la región. Las autoridades iraníes consideran que las sanciones económicas, el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020 y el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 evidencian una política de presión permanente.
Teherán afirma que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos y defiende su apoyo a grupos aliados como parte de una estrategia de resistencia frente a la influencia de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio.

