El Niño Costero registra un fortalecimiento acelerado frente al litoral peruano y los modelos climáticos apuntan a que sus efectos alcanzarán las aguas de Ecuador en un plazo no mayor a dos semanas. Así lo advirtió el meteorólogo neozelandés Ben Noll a través de su cuenta en la red social X, donde publicó datos oceánicos que confirman un calentamiento marino sin antecedentes recientes en la zona.
El indicador conocido como índice Niño 1+2, con el que los científicos monitorean el comportamiento del océano frente a las costas de Perú y Ecuador, se acerca a los 3 °C sobre lo normal. Por su parte, la temperatura superficial del mar alcanza picos de 6,4 °C por encima del promedio histórico, una cifra que los especialistas califican como extraordinaria para la región.
¿Qué es El Niño Costero y en qué se diferencia de El Niño?
El Niño Costero opera de forma localizada: el calentamiento del agua se produce únicamente en la franja marina más cercana a la costa sudamericana. Sus consecuencias directas, entre las que destacan las lluvias intensas, los huaicos y los deslaves, afectan de forma concentrada a Ecuador y Perú.
El Niño global, en cambio, nace en el Pacífico central y ecuatorial con una escala mucho mayor. Su influencia llega a todas las regiones del planeta y provoca alteraciones en los ciclos de lluvia y en los registros de temperatura, con impactos que van desde sequías prolongadas en Asia hasta inundaciones en América.
Por qué ocurre El Niño Costero
En condiciones normales, la corriente de Humboldt transporta aguas frías desde el sur hacia el litoral de Ecuador y Perú, lo que mantiene temperaturas bajas y favorece la presencia de nutrientes marinos. Cuando El Niño Costero se activa, los vientos alisios pierden fuerza y abren paso a una masa de agua cálida que ocupa la franja costera y eleva la temperatura del mar de forma sostenida.
Ese calentamiento dispara la evaporación y carga de humedad la atmósfera, lo que desencadena precipitaciones intensas, crecidas de ríos e inundaciones en zonas costeras y andinas. Además, la desaparición de aguas frías afecta la disponibilidad de nutrientes, con lo que especies como la anchoveta migran o escasean y golpean de forma directa a la industria pesquera.
Expansión de El Niño Costero hacia Ecuador
"El Niño Costero se pronostica que se intensificará y expandirá durante las próximas dos semanas, alcanzando las aguas costeras de Ecuador", indicó Noll en sus redes sociales. El experto señaló que una ola de Kelvin de intensidad récord cruzó el océano Pacífico desde inicios de abril y actúa como el principal motor del calentamiento tanto en la superficie como en las capas profundas del océano.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) respaldó esa lectura el pasado 2 de junio, cuando confirmó que las condiciones propias del fenómeno ya están activas y que su influencia podría modificar los patrones de temperatura y lluvia en diversas partes del mundo durante los próximos meses. El organismo instó a los países a tomar medidas de preparación ante un evento de intensidad al menos moderada.
Comparación con El Niño de 1997
El ritmo al que sube la temperatura del océano activa comparaciones directas con el evento de 1997, que figura entre los más destructivos que ha registrado la región en décadas. Noll afirmó que "2026 y 1997 son gemelos del Niño según varias medidas", y advirtió que el episodio en curso podría incluso superar esa marca, dado el volumen de agua cálida que se acumula en el Pacífico.
A unos 90 kilómetros mar adentro de Santa Rosa, en Perú, los registros muestran temperaturas que superan en 6,4 °C el promedio histórico de la zona. Esa referencia preocupa a los científicos porque en 1997 un calentamiento similar derivó en inundaciones, destrucción de infraestructura y pérdidas económicas que afectaron a varios países de la costa pacífica sudamericana.
Alerta activa y proyecciones hasta 2027
El Estudio Nacional del Fenómeno del Niño (Enfen) sostiene la categoría de "alerta del Niño Costero" y estima que el fenómeno continuará activo hasta febrero de 2027 con intensidad débil, aunque proyecta que entre mayo y agosto de 2026 podría escalar a niveles moderados.
El organismo detalló que las temperaturas elevadas en el Pacífico tropical central mostrarán una reducción progresiva, pero que la probabilidad de que el fenómeno siga presente durante varios meses más permanece alta. Noll coincidió con esa lectura y subrayó que la ola de Kelvin que cruzó el Pacífico desde abril seguirá bajo monitoreo constante por su capacidad de influir en el clima de la región.
Por su parte, la OMM reiteró que los gobiernos y los organismos de gestión de riesgos deben seguir de cerca la evolución de El Niño, pues ese fenómeno global tiene la capacidad de modificar los ciclos de lluvia y los registros de temperatura en múltiples latitudes, con consecuencias que van desde sequías prolongadas hasta inundaciones en países alejados del Pacífico sudamericano.
