El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG) reportó dos sismos en Ecuador durante la madrugada de este martes 7 de julio de 2026, los cuales sacudieron distintas localidades de la región Costa.

Los movimientos telúricos, de magnitudes 3.8 y 3.6, se originaron debido a la dinámica interna de las placas tectónicas que convergen en el territorio nacional.

Primer sismo se dio frente a las costas de Manabí

El primer movimiento telúrico ocurrió a las 03h34 en el perfil costanero de la provincia de Manabí.

Según los datos oficiales del Instituto Geofísico, el epicentro se localizó en el mar, exactamente a 31.86 kilómetros de Puerto López, registrando una profundidad de 10 kilómetros.

Minutos después del reporte preliminar, las autoridades confirmaron que por este sismo no se registraron daños materiales ni personas afectadas en los cantones manabitas.

Detalles del segundo movimiento en Santa Elena

El segundo temblor sorprendió a la Costa ecuatoriana a las 04h21, esta vez con epicentro en la provincia de Santa Elena.

El reporte técnico detalló que este nuevo movimiento alcanzó una magnitud de 3.6 y se situó a una profundidad de 37 kilómetros, localizándose cerca del recinto Aguas Verdes, en la ciudad de Santa Elena.

Al igual que en el evento previo de Manabí, las autoridades no reportaron ningún daño o persona afectada por el movimiento en la península, catalogando ambos eventos como sismos de intensidad baja que no generaron alertas mayores en la población.

Contexto de la actividad sísmica en la región

Los eventos de este martes responden a las características geológicas del país.

Ecuador se encuentra en una zona de alta actividad sísmica debido a la interacción de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, lo que genera constantes movimientos telúricos de diversa intensidad en el territorio de manera regular.

A esto se suma la influencia del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona con forma de herradura que bordea el océano y concentra algunas de las regiones de subducción más importantes del planeta.

Esta estructura comprende a una gran cantidad de países americanos como Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Colombia, Panamá y Costa Rica, entre otros, volviendo propensa a toda la región a este tipo de fenómenos.