Antonio Longo, odontólogo de Sanitas Dental, advirtió que el consumo excesivo de bebidas energéticas se asocia con problemas bucodentales, como resultado de la erosión del esmalte dental, y otras consecuencias sobre el organismo, como insomnio y molestias digestivas.
"El daño en la boca aparece por la repetición. Cada lata reduce el pH oral, la saliva necesita tiempo para compensarlo y, si antes de que la boca se recupere, se vuelve a tomar otra bebida ácida, el esmalte entra en un ciclo de agresión continua. Muchos pacientes no lo perciben hasta que aparecen síntomas como la sensibilidad al frío o molestias al cepillarse", explicó.
Las bebidas energéticas y sus riesgos para la salud
Además de los riesgos bucodentales, el experto señaló que una dosis elevada de cafeína (presente en este tipo de bebidas) puede asociarse a acidez, náuseas, dolor de estómago o diarrea, especialmente cuando se consumen en ayunas, en grandes cantidades o de forma rápida. Estas bebidas también se relacionan con la aparición de ansiedad, nerviosismo e irritabilidad.
Otra de las consecuencias conocidas al tomarlas por la tarde o por la noche es la dificultad para conciliar el sueño, junto a una reducción de la calidad del descanso. En algunos casos, la persona duerme, pero se despierta con sensación de cansancio.
Longo alertó del mayor riesgo que resulta del consumo de las bebidas energéticas combinado con alcohol, ya que esta mezcla puede reducir la percepción de cansancio o somnolencia, lo que favorece que se beba más de lo previsto o que se infravalore el nivel real de intoxicación.
Mayores riesgos para adolescentes y mujeres embarazadas
El director médico del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, Pablo Turrión, precisó que, en personas sanas, el impacto de una ingesta puntual "suele ser limitado". "Sin embargo, si se toman de manera constante para estudiar, trabajar, entrenar o salir de fiesta, pueden empezar a aparecer señales como taquicardias o palpitaciones, nerviosismo o alteraciones del sueño que conviene no normalizar", destacó.
El riesgo puede ser especialmente relevante en adolescentes, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas con hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, problemas de sueño o quienes toman medicación habitual.
Consejos a seguir
Los expertos de Sanitas recomendaron adoptar algunas medidas concretas para reducir riesgos, entre las que destacaron que se reserven las bebidas energéticas para momentos puntuales y no se consuman a diario, ni como sustituto del descanso.
En paralelo, instaron a evitar el consumo a sorbos durante horas, ya que cuanto más tiempo permanece la bebida en contacto con los dientes, mayor es la exposición ácida del esmalte. Además, desaconsejaron tomarlas antes de dormir, tanto por la tarde como durante la noche.
Los profesionales también recomendaron enjuagarse con agua después de beberlas, lo que permite arrastrar restos de azúcar y reducir la acidez en la boca. Si se va a realizar el cepillado tras consumir bebidas ácidas, lo mejor es esperar un tiempo prudencial, especialmente en personas con sensibilidad dental o riesgo de erosión del esmalte.
