El Tribunal de Garantías Penales dictó una sentencia condenatoria de 19 años de privación de libertad contra Segundo Calixto F. C., tras comprobar su autoría directa en el delito de tráfico de drogas en alta escala. El procesado fue aprehendido el 6 de agosto de 2025 en el sector San Roque, centro de Quito, con 1,5 kilos de marihuana.
Durante la audiencia de juicio, el Fiscal Especializado en Delincuencia Organizada Transnacional e Internacional (Fedoti No. 2) presentó varias pruebas. Tres agentes antinarcóticos que participaron en la aprehensión rindieron testimonio y coincidieron en que, esa tarde, observaron al ahora sentenciado comercializando droga en la vía pública del sector San Roque.
En una vivienda
Al intentar aprehenderlo, Segundo Calixto F. C. evadió el control policial e ingresó a un inmueble. Los uniformados, ante un delito flagrante, ingresaron al domicilio y lo sorprendieron mientras intentaba deshacerse de la sustancia introduciéndola en una lavadora.
La decisión del Tribunal fue unánime. Los jueces analizaron en conjunto las pruebas presentadas por Fiscalía y concluyeron que se demostró la autoría directa del acusado en el delito de tráfico ilícito en alta escala. Además de los testimonios de los tres agentes aprehensores, la Fiscalía incorporó el testimonio de la perita química, quien confirmó que la sustancia incautada correspondía a marihuana.
También se presentaron los peritajes de reconocimiento del lugar de los hechos y de evidencias, que fortalecieron la acusación.
En el centro de Quito
El sector San Roque, ubicado en el centro histórico de Quito, es una zona tradicionalmente vigilada por las unidades antinarcóticos debido a su dinámica comercial y reportes frecuentes de microtráfico. La rápida reacción de los agentes permitió la incautación de 1 kilo y medio de marihuana antes de que pudiera ser distribuida.
La sentencia de 19 años refleja la gravedad que el sistema judicial ecuatoriano asigna al tráfico de drogas en cantidades consideradas de alta escala, especialmente cuando se demuestra la intención de comercialización.
Evidencia del juicio
La pericia química resultó clave para tipificar correctamente el delito. Los peritos que realizaron el reconocimiento del lugar y de las evidencias complementaron el cuadro probatorio, permitiendo al Tribunal tener claridad sobre las circunstancias de la aprehensión y el intento de destrucción de la prueba.
El Fiscal del caso destacó la solidez de la prueba testimonial practicada en la diligencia, lo que resultó determinante para alcanzar la sentencia condenatoria.
