El hospital Verdi Cevallos Balda de Portoviejo registra hasta el momento 111 casos de dengue en niños, de los cuales tres evolucionaron a cuadros graves y dos terminaron con la muerte de los pacientes. La pediatra Rita Briones Alcívar advirtió, en entrevista con Manavisión Plus, que las cifras reflejan la persistencia de la enfermedad, así como la necesidad de reforzar las medidas de prevención y el reconocimiento oportuno de los síntomas.

La situación provincial también mantiene en alerta a las autoridades sanitarias. Según la especialista, Manabí contabiliza (hasta el momento) 3.928 casos de dengue sin signos de alarma, 968 con signos de alarma y 25 casos graves. Además, alertó sobre la circulación del serotipo DEN-3, una variante considerada más agresiva y asociada a un mayor riesgo de complicaciones en algunos pacientes.

La doctora explicó que el dengue se presenta durante todo el año, aunque los contagios suelen incrementarse después de los periodos de lluvias. Esto ocurre porque el mosquito transmisor encuentra condiciones favorables para reproducirse en recipientes que almacenan agua limpia, tanto dentro como fuera de las viviendas.

Síntomas que deben poner en alerta

El dengue en niños puede comenzar con fiebre acompañada de diversos síntomas, por lo que en muchas ocasiones se confunde con otras enfermedades virales. La especialista señaló que los pacientes también pueden presentar dolor de cabeza, dolores musculares, malestar general, tos, dolor de garganta, vómitos o diarrea, lo que hace indispensable una valoración médica temprana.

La enfermedad atraviesa tres etapas. La primera es la fase febril, que generalmente dura entre tres y cinco días. Posteriormente se presenta la fase crítica, que coincide con la disminución de la fiebre y es el periodo en el que aparecen las principales complicaciones. Finalmente, el paciente ingresa a la etapa de recuperación, cuando su estado general empieza a mejorar.

Entre los signos de alarma figuran el dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado por la nariz, la somnolencia, el decaimiento extremo y la acumulación de líquidos en el abdomen o los pulmones. La presencia de cualquiera de estas manifestaciones requiere atención inmediata y, en muchos casos, hospitalización.

La importancia de evitar la automedicación

La especialista recomendó que todo menor con fiebre sea llevado a un centro de salud para determinar la causa de la enfermedad y recibir el tratamiento adecuado. También insistió en evitar la automedicación, especialmente con antiinflamatorios u otros medicamentos administrados sin supervisión profesional.

La pediatra recordó que existen cuatro serotipos del virus y que una persona puede contraer dengue en más de una ocasión. Incluso, una segunda infección puede desarrollar un cuadro de mayor gravedad, dependiendo de la respuesta inmunológica del paciente.

La prevención sigue siendo la principal herramienta

El dengue en niños puede prevenirse mediante acciones sencillas en los hogares. La especialista hizo un llamado a eliminar los recipientes que acumulen agua, limpiar patios y permitir el ingreso de las brigadas de fumigación y abatización, ya que la lucha contra el mosquito requiere la participación de toda la comunidad.

También recomendó utilizar repelentes adecuados, especialmente aquellos aprobados para la población infantil, además de emplear mosquiteros y otras barreras físicas para evitar las picaduras. La doctora recordó que el mosquito tiene mayor actividad durante la madrugada y al atardecer, por lo que las medidas de protección deben reforzarse en esos horarios.

Finalmente, insistió en que la prevención y la consulta médica temprana continúan siendo las mejores herramientas para reducir las complicaciones y evitar nuevas muertes por esta enfermedad en la provincia.