Con el fenómeno de El Niño activo en el océano Pacífico ecuatorial, la posibilidad de que lluvias intensas golpeen a Ecuador aumenta. El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) explicó que esto no provoca automáticamente un incremento de precipitaciones en el país, pues el comportamiento climático depende de diversos factores que todavía permanecen en observación.

Sin embargo, ese temible escenario no se descarta, menciona Alfredo Guerra, experto en Riesgos y Cambio Climático, quien señaló que, de cumplirse las proyecciones en el último trimestre del año, ya entre noviembre y diciembre el impacto inicial podría provocar emergencias tempranas en los 26 puntos críticos por riesgo de inundación y deslizamientos de tierra identificados por el Municipio de Portoviejo.

De hecho, al menos la mitad de estos puntos son zonas que han sufrido los estragos de las lluvias por años, por lo que un escenario extremo como un "Súper El Niño" podría superar los peores precedentes históricos de la región. Así lo detalla Guerra en un informe presentado a la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí (Espam).

El fenómeno de El Niño y su huella en Manabí

Según los registros anuales, en Portoviejo un promedio normal de lluvia oscila entre los 600 y 800 milímetros, cifras que, comparadas con eventos fuertes como los de El Niño de 1982-1983 y 1997-1998, quedan muy por debajo de los récords de aquellos años, con más de 1.200 milímetros de agua por metro cuadrado.

"Se estima que este fenómeno podría ser superior al del 82-83, es decir, que podríamos tener precipitaciones acumuladas por más de 1.200 milímetros cúbicos", advirtió, lo que significaría triplicar el volumen de agua de un año común. A diferencia de los eventos ocurridos entre 2023 y 2025, calificados por el especialista como "niños con menor impacto", la previsión actual apunta a un comportamiento sumamente anormal.

Este incremento exponencial de las lluvias agravará la situación en zonas vulnerables debido al crecimiento poblacional irregular y desordenado en colinas y sitios históricamente inundables. Al respecto, Guerra recordó el comportamiento del fenómeno en 1998 para dar una idea de lo que podría ocurrir hacia finales de este año o inicios del próximo. "Para diciembre del 97, que todavía no estaba tan fuerte el fenómeno de El Niño, ya Manabí estaba aislado, estaba inundado casi la mayoría. Y entre febrero, marzo y abril, que fueron las precipitaciones más fuertes, tuvimos un desabastecimiento de agua potable, que tuvieron que perforar más de 20.000 pozos en toda la provincia, porque no teníamos agua potable".

El recordado fenómeno de El Niño que golpeó a Ecuador en el último trimestre de 1997 y el primer semestre de 1998 dejó como saldo 286 muertos, 36 desaparecidos, más de 29 mil evacuados y más de 15 mil viviendas dañadas y destruidas. Las ciudades más afectadas fueron las costeras: Esmeraldas, Portoviejo, Manta, Bahía de Caráquez, Chone y los balnearios de la península de Santa Elena.¿Cómo afectó el fenómeno de El Niño de 1997-1998?

 

De repetir este patrón, el especialista enfatizó que "ya para diciembre nosotros ya tendríamos todo el problema encima. Y ya para marzo sería un desastre mayor, si no se toman las acciones de prevención correspondientes".

Portoviejo y el impacto de las lluvias 

A lo largo del último siglo, Portoviejo ha pasado de registros anuales promedios de 600 a 800 milímetros de lluvia acumulada, a una era de "intensificación de extremos". Los hitos más críticos identificados son:

  • Los "Mega-El Niño" (1982-1983 y 1997-1998): Estos periodos representan los techos históricos de precipitación, alcanzando picos superiores a 1.200 mm de lluvia acumulada anual. Ambos eventos son catalogados como "Eventos húmedos extremos" a escala nacional, dejando una huella de inundaciones masivas en los valles bajos.
  • El Niño Costero de 2017: Tras un periodo de sequías regionales (2005-2007), este fenómeno marcó el retorno de las precipitaciones intensas con un pico regional que superó los 900 mm.
  • Temporada torrencial (2023-2025): El reporte destaca un pico reciente y abrupto. Con niveles que escalan hacia los mil mm, este periodo subraya una dinámica de mayor agresividad climática en la cuenca del río Portoviejo. El año pasado, más de 5 mil personas resultaron afectadas por el fuerte temporal invernal, principalmente en zonas rurales como Riochico y Calderón. (Fuente: Reporte de Alfredo Guerra, experto en Riesgos y cambio climático)

Expertos advierten el riesgo de la seguridad alimentaria

Henry Pacheco, doctor en Ciencias de la Ingeniería e investigador de la Universidad Técnica de Manabí (UTM), coincidió con el análisis de Guerra al señalar que el promedio anual de lluvias podría superar los 2.000 milímetros de lluvia en un evento de El Niño súper fuerte. "Realmente no estamos preparados, ni en Portoviejo ni en casi ninguna parte del mundo, con respecto a la magnitud que se está esperando. Un evento como este puede tener un impacto enorme en la cotidianidad", mencionó el experto en una entrevista reciente con este medio.

Ante este panorama, Pacheco advirtió que uno de los sectores más golpeados sería el agrícola, por lo que hizo un llamado a las autoridades para prever la disponibilidad de alimentos. Guerra coincidió con Pacheco en que se deben tomar medidas para evitar una crisis alimentaria, pues recordó que un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que la inminente llegada de El Niño supone una importante afectación a la producción agrícola, lo que podría provocar que 2,6 millones de personas sufran por falta de alimentos.