Las autoridades de China aseguraron este jueves que Estados Unidos no puede justificar el bloqueo y las sanciones a Cuba con "acusaciones inventadas y difamaciones infundadas", en un momento en el que Washington está redoblando las denuncias contra instituciones cubanas, empresas como el conglomerado Grupo de Administración Empresarial (GAESA) y ha acusado formalmente por cuatro homicidios a Raúl Castro, histórico líder de la revolución y expresidente cubano.

"Estados Unidos no puede justificar el bloqueo y las sanciones ilegales contra Cuba con acusaciones inventadas y difamaciones infundadas. Esas sanciones unilaterales y ese embargo, que se remontan a décadas atrás, han causado estragos en la economía y la población de Cuba, y cuentan con una amplia oposición por parte de la comunidad internacional", indicó la portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, en una rueda de prensa.

Rechazan la injerencia de Estados Unidos

En este sentido, Pekín  subrayó su apoyo "firme" a la isla, destacando su soberanía y seguridad nacional y el "rechazo a la injerencia externa".

"La parte estadounidense debería atender al llamamiento de la comunidad internacional y poner fin de inmediato a todo su bloqueo, sanciones, coacción y presiones contra Cuba", agregó.

La Habana trata de zafarse de la presión económica ejercida por Estados Unidos, que desde comienzos de año se ha agudizado con un bloqueo al suministro energético.

Las autoridades cubanas mantienen canales abiertos sobre una salida a la crisis mientras denuncian la "amenaza militar contra Cuba y el bloqueo energético y total del suministro de combustible", si bien Washington insiste en cambiar el sistema y el liderazgo de la isla y ha ofrecido una relación directa con el pueblo cubano, en una llamada a deshacerse de las autoridades comunistas que dirigen la isla desde 1959.

El bloqueo en Cuba

El embargo estadounidense a Cuba comenzó formalmente en 1960, tras la llegada de Fidel Castro al poder y la nacionalización de propiedades de ciudadanos y empresas de EE. UU. En 1962, el presidente John F. Kennedy lo endureció convirtiéndolo en un bloqueo casi total por razones de seguridad nacional en plena Guerra Fría.

Sus consecuencias han sido devastadoras para la isla, acumulando pérdidas millonarias y limitando el acceso a medicamentos, tecnología y combustible. Aunque Washington argumenta que busca presionar por una transición democrática, el bloqueo afecta gravemente la vida cotidiana de los cubanos, generando escasez y una profunda crisis económica.