Un informe técnico de la Secretaría de Gestión de Riesgos advierte la existencia de un escenario de riesgo alto en el Cerro Montecristi debido a intervenciones humanas que habrían alterado de manera significativa las condiciones naturales del terreno.

El documento señala que la construcción de vías y los movimientos de tierra ejecutados en zonas de fuerte pendiente han provocado inestabilidad del suelo. También pérdida de cobertura vegetal. Además, afectaciones al sistema hidrológico del área.

El análisis, realizado tras una inspección en sitio, describe la presencia de material suelto dispuesto de forma inadecuada en las laderas. Registra procesos activos de erosión.

Posibles deslizamientos en el cerro

Asimismo, formación de cárcavas. Y cambios en las escorrentías naturales. Estas condiciones incrementan la probabilidad de eventos como deslizamientos, flujos de lodo y arrastre de sedimentos hacia zonas pobladas. Lo que representa una amenaza directa para las comunidades asentadas en los alrededores del cerro.

En el componente hídrico, el documento también reporta una disminución de los caudales de fuentes naturales de agua. Esta situación podría comprometer el abastecimiento de las comunidades que dependen de estos recursos para consumo humano y uso doméstico.

Se trata de un hallazgo que refuerza la condición de vulnerabilidad en sectores rurales cercanos al área de influencia.

El informe advierte que la combinación entre amenazas activas y elementos expuestos configura un escenario de riesgo alto que requiere atención prioritaria. También la adopción de medidas urgentes de mitigación. Además de remediación ambiental y control de las intervenciones en la zona del Cerro Montecristi.

El radar y la explosión

En 2021, el Gobierno declaró la zona como área reservada de defensa. El objetivo fue reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. En ese contexto, la cima del Cerro Montecristi fue seleccionada para la instalación de un radar de vigilancia aérea. Con un alcance de 220 millas. Destinado a la detección de narcoavionetas.

El radar entró en operación el 27 de octubre de 2021. Sin embargo, apenas once días después quedó inhabilitado tras una explosión que lo dañó por completo. El hecho dejó pérdidas estimadas en más de siete millones de dólares. Y derivó en un proceso judicial que terminó con nueve militares sentenciados por sabotaje por omisión.

Cinco años después, el sistema de vigilancia continúa sin un reemplazo definitivo. El proyecto permanece entrampado entre evaluaciones técnicas. Retrasos administrativos. Y cuestionamientos ambientales sobre el impacto de las obras en el cerro.

Para permitir el ingreso de maquinaria pesada hasta la cumbre se construyeron vías sobre las laderas del cerro. Estas obras fueron necesarias para ejecutar el proyecto. Pero también son el principal punto de conflicto. Las comunidades locales sostienen que la intervención alteró el equilibrio ecológico. Y afectó directamente las fuentes de agua.

Los habitantes y colectivos defensores del cerro afirman que las obras se habrían iniciado sin licencia ambiental. Tampoco habría existido consulta previa.

Señalan una posible vulneración de derechos colectivos. Y un debilitamiento de la protección del territorio. Además, recuerdan que el Cerro Montecristi fue declarado Bosque Protector en 1996. Y reconocido en 2008 como Patrimonio Natural del Ecuador por la Asamblea Constituyente. Lo que refuerza su valor ambiental y cultural. (10).