Los canelones de pollo caseros son muy fáciles de preparar. Se trata de una receta que une láminas de pasta de origen italiano con el tradicional relleno catalán, ideal para aprovechar los ingredientes de la cocina y transformarlos en un plato gourmet horneado de alta aceptación familiar.

Los ingredientes para tus canelones

Para elaborar este plato para cuatro personas, se requieren 16 láminas de pasta para canelones.

El relleno se compone de 500 gramos de pechuga de pollo picada, 1 cebolla grande, 2 dientes de ajo, 100 gramos de tomate triturado y 50 mililitros de vino blanco.

Para la cobertura, se necesitan 500 mililitros de leche, 40 gramos de harina, 40 gramos de mantequilla, una pizca de nuez moscada y 150 gramos de queso rallado para fundir.

Los primeros pasos

La elaboración arranca picando la cebolla y los ajos para cocinarlos en una sartén con aceite de oliva. Cuando la verdura esté blanda, se añade el pollo y se cocina hasta que cambie de color.

En ese punto, se vierte el vino blanco, dejando que el alcohol se evapore, y se incorpora el tomate, cocinando todo a fuego lento durante 15 minutos hasta obtener una mezcla compacta y jugosa.

Paralelamente, se hierven las placas de pasta en agua con sal siguiendo el tiempo del envase, se enfrían en agua helada y se secan sobre un paño limpio.

Para la salsa, se derrite la mantequilla, se tuesta la harina un minuto y se añade la leche tibia poco a poco sin dejar de remover con varillas hasta que espese.

El armado y el toque de horno

Con los componentes listos, se coloca una porción de pollo en el centro de cada lámina de pasta y se enrolla formando cilindros.

En una fuente para horno, se extiende una capa fina de bechamel en la base, se acomodan los cilindros de forma ordenada y se cubren por completo con el resto de la salsa blanca.

Finalmente, se esparce el queso rallado por encima. La fuente se introduce en el horno precalentado a 200°C durante 15 minutos, activando el gratinador en los últimos 5 minutos hasta que la superficie adquiera un tono dorado y una textura crujiente. El plato se deja reposar unos minutos antes de llevarlo a la mesa.

El curioso viaje de la receta

Aunque la pasta nació en Italia, el concepto actual de este plato tiene raíces distintas.

Los canelones llegaron a España a través de los cocineros italianos contratados por la burguesía de Barcelona en el siglo XIX.

La receta arraigó tanto en Cataluña que se convirtió en el plato oficial del día de San Esteban, usando las sobras del asado navideño.

Esta evolución transformó el plato original italiano en una variante propia que destaca por su relleno de carnes asadas y bien picadas, diferenciándose de otras versiones que suelen usar carne picada cruda y salsa de tomate directa.