Liderada por su trío mágico Mbappé-Dembélé-Olise, Francia inicia su aventura en el Mundial 2026 midiéndose este martes con Senegal, un primer gran duelo en el camino de los 'Bleus' hacia su tercera corona y que reaviva el doloroso recuerdo de 2002.
Didier Deschamps entrará en acción en el MetLife Stadium en East Rutherford, Nueva Jersey, en su última campaña al frente de los galos, con una prueba de alto calibre ante los Leones de la Teranga.
Los senegaleses se coronaron campeones de África sobre el terreno de juego en enero, pero fueron desposeídos del título en los despachos en favor de Marruecos tras una caótica final. "Ellos también saben lo que les espera con nosotros, será un enfrentamiento de alto nivel para un primer partido, pero eso es la Copa del Mundo", afirmó el DT francés el lunes en rueda de prensa.
Francia, considerada una seria aspirante a la gloria, debutará en un escenario al que espera volver el 19 de julio, cuando el certamen gradúe a un nuevo monarca, para cerrar con broche de oro el increíble recorrido de su entrenador. Es cierto que el formato de esta competición con 48 países permite comodines y un tropiezo no sería irremediable de cara al resto del torneo en un Grupo I en el que también figuran Irak y la Noruega de Erling Haaland.
Pero un paso en falso desde el primer partido desentonaría las altas ambiciones de los Bleus e inevitablemente sembraría dudas en sus mentes.
Mbappé, el guía de Francia
La labor es complicada porque en el camino está Senegal, un rival que trae a juego aquella derrota por 1-0 de los campeones del mundo de 1998 en el debut del Mundial 2002, preludio de una humillante eliminación en la primera fase. Sobre el papel, sin embargo, los Bleus presentan numerosas garantías para evitarse un escenario semejante, aunque su entrenador ha cedido el favoritismo máximo a la España de Lamine Yamal.
Impulsados por un sector ofensivo envidiado por todos, muestran una impresionante continuidad en la élite internacional, materializada por su clasificación para cuatro finales en las últimas siete ediciones de la Copa del Mundo. Su arma número uno se llama Kylian Mbappé. El capitán sabe mejor que nadie cómo afrontar una prueba que lo convirtió en una estrella planetaria.
Campeón mundial en 2018 y finalista en 2022 con un triplete contra la Argentina de Lionel Messi, el delantero llega tras una temporada sin títulos y muy agitada entre bastidores en el Real Madrid. Tendrá, por tanto, sed de revancha para silenciar las críticas en Estados Unidos, él que es un apasionado de la cultura y los deportes estadounidenses.
Pero Mbappé, ganador de un segundo trofeo de máximo goleador en la Liga, no estará solo esta vez y Deschamps cuenta también con Ousmane Dembélé para apoyarlo.
La defensa, un punto a mejorar
El Balón de Oro, respaldado por un bicampeonato en la Liga de Campeones de Europa, debe por fin adquirir otra dimensión con la camiseta azul, a imagen de su papel de líder en el PSG, tras varias fases finales a la sombra. "Tiene todas las ganas de ser bueno, decisivo, como lo es con su club", dijo Deschamps.
El dúo se completa ahora con Michael Olise, magnífico delantero del Bayern Munich que deslumbró con su clase en la pasada Champions y que firmó un triplete ante Irlanda del Norte (3-1) en el último partido de preparación. Pero hará falta que la defensa francesa, que ha adquirido la mala costumbre de encajar al menos un gol en sus cinco últimos partidos, se muestre sólida para evitar una catástrofe.
Porque Senegal tiene argumentos muy sólidos que presentar. Al alcanzar la final de la Copa de África en tres de las últimas cuatro ediciones, los hombres de Pape Thiaw se han convertido en una referencia continental. Con referentes como el guardameta Edouard Mendy, el defensa Kalidou Koulibaly, el centrocampista Idrissa Gueye y, por supuesto, la estrella Sadio Mané, los Leones de la Teranga deberán ser tomados muy en serio.
En Francia saben a qué atenerse si quieren empezar la aventura norteamericana de la mejor manera. "Nosotros no queremos revancha (del juego de 2002), simplemente pensamos en llegar lo más allá posible", dijo el mediocampista N'Golo Kanté.
