La noche del domingo estuvo marcada por un hecho violento en el sitio San Eloy, cantón Rocafuerte, donde un ataque armado dejó a dos hombres muertos y a un tercero herido. Sujetos armados llegaron en una camioneta blanca y dispararon repetidas veces contra sus víctimas antes de huir sin dejar rastro. La zona rápidamente se vio impactada por la magnitud de este suceso, sumándose así a la lista de episodios violentos que afectan a la provincia de Manabí.
Las víctimas fatales fueron identificadas como José David Guerrero Bustamante, de 39 años, oriundo de Quevedo, y Roberto Orlando Rosado López, de 34 años, residente de Portoviejo. Ambos hombres sufrieron múltiples heridas de bala que, según informaron las autoridades, les ocasionaron la muerte de manera inmediata en el propio lugar del atentado.
Durante el ataque una tercera persona resultó herida y fue trasladada urgentemente a una casa de salud para recibir atención médica. El estado de salud de esta persona no fue detallado en el momento de los hechos, pero se conoció que su vida dependía de una rápida intervención médica.
El método del ataque y la reacción de las autoridades
De acuerdo con información preliminar, los agresores arribaron en una camioneta blanca, un vehículo que usaron para emboscar a sus objetivos. Al encontrar a los hombres, los sicarios abrieron fuego sin darles posibilidad de escapar, ejecutando la acción en cuestión de segundos. Luego, emprendieron la huida y su paradero es hasta ahora desconocido.
La Policía Nacional, en colaboración con personal de Criminalística, recogió indicios balísticos y otros elementos de interés en la escena del crimen para dirigir las investigaciones y obtener pistas que permitan identificar a los responsables del doble homicidio.
Investigación en curso y clima de inseguridad
La Fiscalía, junto con la Policía Nacional, trabaja intensamente para esclarecer las causas detrás de este atentado y dar con los autores materiales e intelectuales del hecho. El doble asesinato vuelve a poner en evidencia las preocupaciones por la seguridad pública en la provincia, especialmente tras una continua escalada de violencia en Manabí durante los últimos meses.
Los datos obtenidos en la escena están siendo evaluados por expertos en balística e investigación criminal. El sitio permanece bajo resguardo policial mientras se llevan a cabo las diligencias para no contaminar las pruebas recolectadas que puedan ser cruciales para esclarecer los hechos.
Con este violento episodio, habitantes del cantón Rocafuerte y localidades cercanas manifestaron nuevamente su preocupación ante la ola de violencia. Las autoridades insisten en la colaboración ciudadana para aportar información que conduzca a la captura de los responsables, recordando los canales de denuncia anónima disponibles en la provincia.
La inseguridad y los delitos violentos como este siguen generando incertidumbre y temor en la población y desafían el trabajo de las fuerzas del orden. La provincia de Manabí permanece en alerta, mientras continúan las acciones para aclarar este nuevo hecho que enluta a dos familias ecuatorianas.
