Alrededor de 50 personas han muerto en enfrentamientos intercomunitarios registrados en el estado nigeriano de Níger, en el oeste del país, en un nuevo episodio de este tipo de incidentes, que han repuntado durante los últimos meses en la zona, sin que el refuerzo de seguridad haya podido contener la violencia.

El suceso estalló a primera hora del miércoles, cuando un grupo de presuntos fulani armados con machete irrumpieron en una comunidad kamuku en Tegina, matando a 42 personas, entre ellas varios niños. En respuesta, seis fulani murieron en un ataque de represalia contra una plantación cercana.

Nigeria buisca cerrar un balance de víctimas

El ataque en Tegina se saldó además con el incendio de numerosas viviendas y el desplazamiento de población, según ha recogido el diario nigeriano 'The Premium Times', mientras que el portavoz de la Policía de Níger, Wasiu Abiodun, ha reseñado que las autoridades están recopilando información sobre lo sucedido de cara a cerrar un balance de víctimas.

Los enfrentamientos entre ambas comunidades estallaron en mayo tras una disputa en torno a una donación económica por parte de un senador, después de que el hombre fulani encargado de repartir los fondos fuera hallado muerto cerca de un puesto controlado por miembros de la comunidad kamuku, lo que derivó en denuncias sobre asesinato y robo.

Nigeria ha registrado durante los últimos años numerosos enfrentamientos intercomunitarios, especialmente en la franja central del país, a menudo motivados por disputas en torno a territorios y recursos, si bien también espoleado por las suspicacias contra los fulani --también conocidos como peul--, a los que otras comunidades acusan de alinearse con grupos yihadistas.

Ataques a militantes vinculados al Estado Islámico

Al menos 34 personas murieron el 17 de febrero, cuando presuntos militantes islamistas de Lakurawa lanzaron ataques coordinados contra varias aldeas rurales en el estado de Kebbi, al noroeste de Nigeria, se informó.

Lakurawa, un nuevo grupo insurgente, opera principalmente en los estados de Kebbi y Sokoto, en el noroeste de Nigeria, donde Estados Unidos llevó a cabo ataques contra militantes vinculados al Estado Islámico en diciembre.

Los nuevos asaltos reflejaron las anteriores redadas de Lakurawa en Kebbi, donde grupos armados atacaron pequeñas aldeas con ataques simultáneos para abrumar las defensas locales y forzar a los residentes a huir, según el informe.