Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos ejecutaron una serie de bombardeos estratégicos contra nuevas posiciones militares de Irán la jornada de este miércoles 22 de julio de 2026. A través de un comunicado emitido por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, el Pentágono descartó categóricamente que el régimen iraní mantenga el control sobre el estrecho de Ormuz.

Google PreferredCanal de WhatsApp

Estados Unidos sostuvo que la ofensiva militar responde al objetivo de neutralizar las capacidades operativas de las fuerzas iraníes para amenazar la navegación comercial e interrumpir el tránsito marítimo internacional en esta ruta geoestratégica clave.

Las operaciones aéreas, coordinadas por el Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), se dirigieron contra infraestructuras tácticas, puestos de mando y sistemas de defensa pertenecientes a los cuerpos militares de Teherán.

Estados Unidos evita el despliegue de hostilidades

Según el reporte oficial proporcionado por las autoridades de defensa estadounidenses, la intervención militar se justificó en la necesidad de salvaguardar el libre flujo de embarcaciones de carga y buques petroleros que circulan diariamente por el paso marítimo, evitando el despliegue de acciones hostiles por parte de las fuerzas de los ayatolás.

Asimismo, el Pentágono desmintió las aseveraciones difundidas por voceros oficiales de Teherán sobre un presunto dominio o cierre operativo del estrecho de Ormuz por parte del ejército iraní. Las autoridades militares norteamericanas reafirmaron que la presencia naval aliada en el Golfo Pérsico garantiza la seguridad del paso internacional de mercancías.

El Pentágono aseguró también que los bombardeos réplica han debilitado significativamente los sistemas de lanzamiento y monitoreo costero que amenazaban a las embarcaciones civiles y comerciales.

Activos los mecanismos de monitoreo aéreo y marítimo

El estrecho de Ormuz representa uno de los puntos de estrangulamiento comercial más críticos del planeta, dado que por sus aguas se transporta aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido a escala global.

Cualquier interrupción o incremento en la tensión militar dentro de este corredor marítimo impacta de manera directa en los mercados energéticos globales, motivando las patrullas de disuasión y el despliegue preventivo de las fuerzas internacionales para preservar el derecho de libre navegación en aguas internacionales.

Las maniobras militares de los Estados Unidos continúan bajo supervisión estricta en la región, mientras el Departamento de Defensa mantiene activos los mecanismos de monitoreo aéreo y marítimo. Las autoridades estadounidenses manifestaron que las operaciones preventivas se mantendrán según las necesidades tácticas, reafirmando el compromiso de Washington para estabilizar el tráfico marítimo y contener las acciones de represalia que pongan en riesgo el comercio internacional.