Un equipo internacional de científicos, liderado por el doctor Collin Cherubim (anteriormente de Harvard), anunció la detección inequívoca de una atmósfera en el exoplaneta LHS 1140b, un mundo rocoso similar a la tierra situado en la zona habitable de su estrella enana roja, a aproximadamente 49 años luz de distancia en la constelación de Cetus.

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El hallazgo, publicado en la revista Science, representa la primera confirmación directa de una atmósfera en un planeta rocoso ubicado donde podría existir agua líquida, un paso clave en la exploración de posibles entornos habitables más allá del Sistema Solar.

El descubrimiento

LHS 1140b, descubierto en 2017, tiene una masa de aproximadamente 5,6 veces la de la Tierra y un radio un 70% mayor. Orbita su estrella cada 24,7 días, recibiendo alrededor del 42% de la radiación que llega a la Tierra, lo que sitúa su temperatura en un rango potencialmente compatible con agua líquida bajo una atmósfera adecuada.

La detección se logró mediante espectroscopía de tránsito en el infrarrojo cercano, utilizando el espectrógrafo del telescopio Magellan Clay en el Observatorio Las Campanas, Chile. Al pasar el planeta frente a su estrella, la luz estelar atraviesa su atmósfera, revelando huellas espectrales de sus componentes. Las observaciones de 2024 mostraron absorción de helio escapando al espacio, ausente en datos de 2025, indicando una fuga atmosférica variable.

La habitalidad

Esta es la primera atmósfera confirmada en un planeta rocoso de la zona habitable. Hasta ahora, las atmósferas detectadas correspondían principalmente a gigantes gaseosos o subneptunos. "Esta es la primera atmósfera confirmada mediante observaciones en un planeta rocoso en la zona habitable fuera de nuestro sistema solar", señaló Cherubim. La presencia de helio en la atmósfera superior sugiere una capa dominada por este gas y empobrecida en hidrógeno, con posibles capas inferiores que podrían retener otras especies químicas, como vapor de agua.

Modelos indican que LHS 1140b podría ser un mundo oceánico con un porcentaje significativo de agua (posiblemente 9-19% de su masa), situándose entre un planeta completamente cubierto de agua y uno con características de gigante helado. Su atmósfera podría proteger la superficie de la radiación estelar de la enana roja y ayudar a retener agua líquida.

Contexto científico

Estudios previos con el Telescopio Espacial James Webb (JWST) habían descartado una atmósfera rica en hidrógeno y sugerido una posible dominada por nitrógeno, con indicios de vapor de agua. La detección de helio escapando refuerza la presencia de una atmósfera secundaria y variable, influida por la actividad de la estrella anfitriona. En contraste, el planeta hermano LHS 1140c no muestra evidencia clara de atmósfera detectable.

Expertos como Jayne Birkby (Universidad de Oxford) y Yamila Miguel (Observatorio de Leiden) destacan el valor del hallazgo: aunque el helio detectado está en la atmósfera superior, abre la puerta a estudiar mecanismos de retención atmosférica en entornos de enanas rojas, que suelen erosionar atmósferas por su radiación intensa. José Antonio Caballero, del Centro de Astrobiología de España, celebró el avance como el inicio de una serie de detecciones similares.

Los desafíos

La variabilidad temporal (helio detectado en 2024 pero no en 2025) fue cuidadosamente analizada para descartar falsos positivos. Los científicos interpretan esto como evidencia de procesos dinámicos en la atmósfera superior. Futuras observaciones buscarán otros componentes, como vapor de agua, CO₂ o posibles biomarcadores, utilizando telescopios terrestres y espaciales de próxima generación.

LHS 1140b se convierte en un laboratorio privilegiado para la astrobiología. Su proximidad (49 años luz), tamaño, masa y ubicación en la zona habitable lo posicionan como uno de los mejores candidatos para estudiar habitabilidad en exoplanetas rocosos. Aunque no se ha detectado vida, el hallazgo permite investigar cómo las atmósferas persisten alrededor de enanas rojas y las condiciones necesarias para entornos estables.

Búsqueda de vida

Con más de 6.000 exoplanetas confirmados, pocos combinan ser rocosos, en zona habitable y con atmósfera detectable. Este descubrimiento marca un punto de inflexión, impulsando modelos de evolución atmosférica y estrategias de observación. La comunidad científica coincide en que LHS 1140b representa el candidato más prometedor actual para profundizar en la habitabilidad más allá del Sistema Solar.