Las autoridades de seguridad de Costa Rica capturaron a Alejandro Arias Monge, conocido con el alias de "Diablo", identificado como el narcotraficante más buscado del país centroamericano. El arresto del sospechoso se concretó tras un intenso intercambio de disparos entre las fuerzas policiales e integrantes de su círculo de seguridad.
Con su detención se puso fin a una condición de fugitivo de la justicia que se extendió por diez años. Arias Monge encabezaba las listas de objetivos prioritarios para los organismos de inteligencia costarricenses debido a su presunta vinculación con operaciones de narcotráfico, crimen organizado y delitos conexos en la región.
Intercambio de disparos con las autoridades
Por información que condujera a su localización y posterior captura de "Diablo", el Gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa económica de 500 mil dólares, dada la proyección internacional de la estructura delictiva que lideraba.
El operativo táctico para lograr la neutralización de Arias Monge requirió un amplio despliegue de las unidades especializadas, las cuales interceptaron al prófugo y a su escolta en una maniobra que derivó en la confrontación armada.
A pesar del enfrentamiento a tiros registrado en la escena de la detención, los efectivos lograron controlar la situación y poner al individuo a disposición judicial sin reportar bajas entre el personal de seguridad desplegado.
Durante los diez años en los que permaneció al margen de la ley, las fuerzas del orden ejecutaron múltiples allanamientos e intervenciones en diversos puntos del territorio nacional en un esfuerzo por desarticular los anillos de protección logística que facilitaban su ocultamiento.
Traslado de "Diablo" bajo estrictas medidas de seguridad
El evadido lograba eludir las acciones policiales desplazándose entre áreas de difícil acceso y apoyándose en estructuras locales. Tras la confirmación del arresto, las autoridades costarricenses iniciaron los protocolos correspondientes para el traslado de Arias Monge bajo estrictas medidas de seguridad hacia un centro de máxima contención.
De forma paralela, la fiscalía y los tribunales de justicia coordinan los trámites legales para procesar los cargos pendientes en el fuero local y evaluar las solicitudes de extradición que pesan sobre el procesado en el ámbito internacional por delitos de tráfico internacional de drogas.

