Cuando terminó el bachillerato, Génesis Romero no tenía claro qué carrera estudiar. No se veía en las opciones tradicionales que encontraba cerca de su entorno y tampoco había crecido con referentes científicos que le hicieran pensar que ese podía ser su camino.
Años después, esa joven manabita, nacida en Rocafuerte y vinculada familiarmente con Manta, se convirtió en ingeniera en Biotecnología, obtuvo una beca Erasmus Mundus para estudiar en Europa y actualmente cursa un doctorado en Biotecnología Vegetal en la Universidad Católica de Chile.
"Llegué como a probar", contó durante una entrevista en la que recordó sus primeros pasos en la Universidad Ikiam, en la Amazonía ecuatoriana. La institución y la carrera le llamaron la atención porque reunían ciencia, naturaleza y una propuesta académica distinta.
El laboratorio cambió su rumbo
Romero afirma que su punto de quiebre llegó cuando empezó a pasar horas en el laboratorio. Allí descubrió que no solo le interesaba la parte más llamativa de la ciencia, sino también la rutina que suele estar detrás de cada resultado.
Preparar experimentos, limpiar materiales, leer, repetir procesos y enfrentar fallas se volvieron parte de una dinámica que terminó por fascinarla. Para ella, incluso cuando los experimentos salían mal, aparecía una motivación adicional: revisar, insistir y buscar nuevas respuestas. Ese proceso la llevó a confirmar que la ciencia no era solo una opción académica, sino una vocación.
Génesis Romero tiene una trayectoria internacional
Tras graduarse como ingeniera en Biotecnología en Ikiam, Romero cursó una maestría en Desarrollo Global y Ambiente, mediante una beca Erasmus Mundus, con estudios en Dinamarca e Italia.
Esa experiencia le permitió salir del laboratorio y mirar la ciencia desde una dimensión más social. Aprendió a relacionar la investigación con las necesidades de las personas y con el impacto que los proyectos pueden tener en comunidades reales.
Actualmente, su doctorado en Chile está enfocado en biotecnología vegetal. Su trabajo se relaciona con el control biológico, una alternativa que busca reducir el uso de pesticidas en cultivos mediante mecanismos naturales, como insectos que controlan a otros insectos.
Manabí y la agricultura
La conexión de Géneris Romero con la biotecnología vegetal también tiene una raíz personal. Su abuelo fue agricultor y ella creció cercana a las necesidades del campo manabita.
Por eso, su interés científico no está desligado del territorio. La investigadora reconoce que quiere aportar soluciones a problemas vinculados con la agricultura y con sistemas productivos más sostenibles.
Aunque aún está iniciando su doctorado, espera involucrarse más en la parte práctica del proyecto a partir del segundo año de estudios.
Ciencia en redes sociales
Uno de los aspectos que más destaca Génesis Romero en su trayectoria reciente es su interés por la comunicación científica. L a joven creó una cuenta de Instagram para compartir su experiencia, pero no solo desde los logros.
También habla de dudas, crisis, frustraciones y momentos difíciles. Su objetivo es mostrar que quienes estudian una maestría o un doctorado en el exterior no son personas perfectas ni con talentos inalcanzables, sino seres humanos que avanzan con disciplina, resiliencia y apoyo.
Para ella, la ciencia ha permanecido demasiado tiempo encerrada en artículos técnicos, congresos y espacios académicos. Por eso considera necesario acercarla al público con un lenguaje comprensible, mediante redes sociales, pódcast, libros u otros formatos.
Referentes para más mujeres
Romero también subraya la importancia de que niñas y jóvenes vean a mujeres en la ciencia. En su caso, conocer profesoras e investigadoras durante la universidad marcó un antes y un después.
Entre sus referentes menciona a docentes que no solo destacaron por su trayectoria académica, sino también por su cercanía humana y su capacidad de equilibrar la vida personal con el desarrollo profesional.
Esa imagen, dice, le permitió entender que no es necesario renunciar a la vida propia para dedicarse a la ciencia. Ahora busca convertirse también en una referencia para otras jóvenes que podrían estar dudando sobre su futuro.
Una manabita fuera del país
Vivir fuera de Ecuador ha sido enriquecedor, pero también retador. Génesis Romero reconoce que separarse de su familia fue difícil, especialmente durante su maestría en Europa. En Dinamarca enfrentó un fuerte choque cultural por la puntualidad, el silencio en espacios públicos y la organización cotidiana. En Italia, en cambio, sintió más cercanía con la cultura latina.
Pese a las oportunidades internacionales, asegura que Manabí sigue siendo parte central de su identidad. Extraña la comida, los paisajes, la playa, el campo y la calidez de la gente.
Romero no sabe todavía si su futuro profesional estará en Ecuador, Chile u otro país. Lo que sí tiene claro es que quiere mantener viva su relación con la ciencia y con la comunicación científica.
Su historia muestra cómo una decisión tomada entre dudas puede convertirse en una ruta de vida. De no saber qué estudiar, pasó a investigar, viajar, formarse y abrir camino para que más jóvenes, especialmente mujeres manabitas, vean en la ciencia una posibilidad real.
