Miles de ecuatorianos dependen cada mes de la devolución del IVA como alivio a su economía familiar. Se trata de un derecho tributario pensado para jubilados, adultos mayores y personas con discapacidad, quienes recuperan un porcentaje del impuesto que pagan al consumir bienes básicos.

Este año, sin embargo, el panorama cambió: el SRI redefinió qué compras entran y cuáles quedan fuera del beneficio. La medida obliga a revisar con detalle cada factura antes de iniciar una solicitud.

Menos rubros habilitados para la devolución del IVA

El ajuste eliminó del listado a los gastos de transporte, movilidad y comunicación, que antes sí calificaban. Con todo, el interés de la población por acceder al beneficio no ha disminuido. Cifras oficiales lo confirman: entre enero y mediados de junio de 2026, el Estado desembolsó 184,6 millones de dólares en devoluciones a este grupo prioritario.

El dato refleja que, pese al recorte de categorías, el mecanismo sigue siendo clave para miles de familias.

Cinco categorías vigentes desde febrero

A partir de febrero de 2026, únicamente cinco rubros permiten registrar facturas dentro del sistema: alimentación, salud, vestimenta, vivienda y educación. Fuera de esa lista quedaron el combustible, la telefonía móvil, el transporte y los servicios de comunicación en general.

Un adulto mayor puede recibir como tope 144,60 dólares al mes bajo las reglas de 2026. En el caso de personas con discapacidad, el monto varía de acuerdo con el porcentaje de discapacidad que tengan certificado.

Especialistas consultados sobre el tema coinciden en que la intención detrás del cambio es dirigir el beneficio hacia necesidades básicas de la población. No obstante, advierten un efecto colateral: quienes gastaban una parte considerable de su presupuesto en movilizarse o comunicarse pierden esa posibilidad de recuperación.

Por ese motivo, se recomienda a los beneficiarios organizar sus comprobantes según las categorías permitidas antes de tramitar la devolución del IVA. Esa revisión previa evita rechazos o demoras en el proceso.

Así se tramita el beneficio por internet

La vía digital, mediante la plataforma SRI en Línea, concentra la mayor parte de las solicitudes. Requiere que el interesado tenga credenciales activas y una cuenta bancaria vinculada, donde se depositará el valor aprobado. Dentro del portal, el camino continúa así:

-Ingresar a la sección de devoluciones.

-Elegir el beneficio que corresponde.

-Seleccionar las facturas electrónicas a nombre del solicitante.

-Clasificarlas en la categoría de gasto correcta.

Al enviar la solicitud, la plataforma asigna automáticamente un número de trámite. Con ese número, el beneficiario revisa el avance de su proceso desde el buzón electrónico, sin necesidad de acudir a una oficina.

Cuándo aplica la atención presencial

No todos los casos se resuelven en línea. El SRI reserva la atención física para quienes conservan comprobantes emitidos antes de noviembre de 2022, fecha en que la facturación electrónica se volvió obligatoria en el país.

Para este grupo, el trámite exige tres documentos: cédula de identidad, formulario de solicitud y los recibos originales que sustenten cada compra. Un consejo de las autoridades: confirmar previamente qué papeles se necesitan, para no alargar la revisión del expediente.

Devolución automática, sin trámites posteriores

Existe una tercera vía que evita por completo el papeleo: la devolución automática del IVA en comercios afiliados.

Para acceder a ella, la persona pasa antes por una validación que realiza el propio SRI. Una vez aprobada, cada compra en un establecimiento autorizado ya incluye el descuento correspondiente, sin registrar facturas ni presentar solicitudes después. Esta alternativa busca, sobre todo, acortar los tiempos de espera y hacer más ágil el acceso al beneficio para el grupo poblacional que más lo necesita.

En suma, la devolución del IVA conserva su peso como apoyo económico, aunque bajo condiciones más estrictas que exigen atención de parte de los beneficiarios.