El risotto cremoso de langostinos es uno de los platos más representativos de la gastronomía italiana. Su preparación requiere paciencia y una técnica específica que permite liberar el almidón del arroz para obtener una textura suave y cremosa sin necesidad de utilizar grandes cantidades de crema.

La receta tradicional utiliza arroz arborio o carnaroli, variedades que absorben líquidos lentamente y aportan la consistencia característica de este plato. En esta versión, los langostinos aportan un sabor marino que complementa la riqueza del queso parmesano y la mantequilla.

Para preparar cuatro porciones se necesitan 320 gramos de arroz arborio, 400 gramos de langostinos limpios, un litro de caldo de pescado o mariscos, una cebolla pequeña, dos dientes de ajo, 120 mililitros de vino blanco, 50 gramos de mantequilla y 50 gramos de queso parmesano rallado.

El proceso de cocción

El primer paso consiste en cocinar los langostinos durante uno o dos minutos por cada lado en una sartén con aceite de oliva. Una vez listos, se retiran del fuego y se reservan para incorporarlos al final de la preparación.

En una olla amplia se sofríe la cebolla picada junto con el ajo hasta que estén transparentes. Posteriormente se añade el arroz y se remueve durante dos minutos para sellar los granos y potenciar su sabor.

Luego se incorpora el vino blanco y se deja evaporar. A partir de ese momento se agrega el caldo caliente poco a poco, removiendo constantemente para favorecer la liberación del almidón.

El secreto de la cremosidad

El risotto alcanza su punto ideal después de 18 a 20 minutos de cocción, cuando el arroz está al dente y conserva una ligera firmeza en el centro.

En ese momento se añaden los langostinos reservados y se retira la olla del fuego. El paso final, conocido en Italia como mantecatura, consiste en incorporar la mantequilla y el queso parmesano, mezclando enérgicamente hasta obtener una textura sedosa y homogénea.

El plato puede servirse inmediatamente acompañado de perejil fresco picado y ralladura de limón, ingredientes que aportan frescura y realzan el sabor de los mariscos. La clave para un resultado exitoso está en servirlo al instante, cuando mantiene toda su cremosidad característica.