En entrevista exclusiva, Freddy Ceballos, Presidente de la Cámara de Comercio e Industrias Ecuatoriano-Colombiana, analiza el panorama del comercio binacional tras el levantamiento de los aranceles. Ceballos evalúa el impacto económico heredado del cierre comercial, la necesidad de implementar medidas de compensación estatales para sectores vulnerables como el platanero y el camarero, y advierte que la verdadera ganancia para ambas naciones no radica en las tasas aduaneras, sino en el control efectivo de la inseguridad en los pasos fronterizos.
Examinemos a corto alcance qué es lo que pasará con el comercio binacional y con el comercio en la frontera tras la eliminación de estos aranceles. ¿Hay alguna manera de recuperar lo que se perdió durante todo el tiempo que estuvieron vigentes?
Primeramente, lo que les quiero comentar es que son buenas noticias el hecho de que se reactivó todo el comercio en general entre Ecuador y Colombia. En relación a si va a haber o no reactivación, la respuesta es definitivamente que sí. El mismo hecho de que ya no existe un arancel procura y origina que nuevamente todas las relaciones comerciales existentes entre ambos países vuelvan a su cauce normal.
La decisión tomada por el presidente ha sido correspondida en reciprocidad por el mandatario de Colombia; por ende, las fronteras —para hablar de una forma figurativa, aunque en la práctica así resulta— se encuentran nuevamente abiertas con los condicionamientos anteriores. Esperemos que, a más de normalizarse con el tiempo, se restablezcan e incrementen las actividades, tomando en cuenta que existirá un plan de seguridad por parte de Colombia.
¿Qué medidas son necesarias establecer o acordar después de esta eliminación para que en un futuro no se vuelvan a usar los aranceles como una especie de presión, tanto del lado colombiano como del ecuatoriano?
Yo no soy parte del gobierno; sin embargo, interpretando la forma de administrar del presidente, efectivamente, al ver la imposibilidad de sentar y accionar al gobierno colombiano en el tema de inseguridad luego de varios acercamientos durante años, básicamente lo que hizo fue tomar esta medida arancelaria para presionar al otro gobierno a tomar decisiones. Jamás podremos pensar que un arancel va a ayudar a mejorar el tema de seguridad. Sin embargo, el resultado cierto —que todavía no podemos ver en total contexto— es que van a trabajar en la inseguridad en las dos fronteras.
Respecto a la eliminación de esta tasa, considerada "tasa de seguridad" por el gobierno de Ecuador, ¿cree que obedece a un acuerdo político con el candidato presidencial que pasó a segunda vuelta en Colombia, a las sugerencias de la Comunidad Andina (CAN) o a la presión de los gremios productivos de ambos países?
Puede obedecer a varios factores relacionados: a la presión de los gremios de Ecuador (cámaras, asociaciones, comité empresarial) y también a la presión que hizo Colombia con sus respectivas cámaras, como la ANDI. Sin embargo, algo que quiero poner sobre la mesa y considero de alta importancia para los ecuatorianos es que los aranceles eran la consecuencia del problema. Atacar la consecuencia no es lo más apropiado, hay que atacar el problema. Y el problema es la falta de seguridad o de reciprocidad.
"Atacar la consecuencia no es lo más apropiado, hay que atacar el problema. Y el problema real es la falta de seguridad en las fronteras".
Independientemente de la tendencia política que gane las elecciones en Colombia, ¿cómo debería ser la relación binacional ideal en materia comercial y de seguridad?
La ideal, sin querer decir que sea la perfecta, es la que estamos manteniendo a través del acuerdo de la CAN, obviamente con muchos temas por perfeccionar. En el ámbito de la seguridad, creo que debe estar incorporado dentro de estos acuerdos, pero sin afectar al comercio. Debe ser un prerrequisito. Si quiero seguir operando con un país vecino, debo cumplir con el respeto a los acuerdos y a las necesidades básicas de la contraparte.
Yo no puedo abrir la puerta de mi casa y tener dentro a alguien que le va a hacer daño a mi vecino, o viceversa. Son conceptos de seguridad básica que son intrínsecos a un buen relacionamiento de comercio, movilidad e inversión. El propósito final debe ser formar un mercado común, tal como lo estipula la CAN.
¿Dispone la Cámara de cifras o evaluaciones económicas sobre las pérdidas ocasionadas durante la vigencia de esta tasa? ¿Pudieron los productos ecuatorianos encontrar otros mercados para compensar el impacto?
En diciembre del año 2025 compramos aproximadamente 2.000 millones de dólares y vendimos a Colombia cerca de 800 millones de dólares, generando una balanza deficitaria de cerca de 1.200 millones de dólares. Lo que tenemos que hacer ahora es esperar a los resultados de los bancos centrales de ambos países para, de forma responsable, cuantificar los efectos reales. Hemos recuperado cerca de 198 millones de dólares producto de esta tasa arancelaria, pero debemos ver cuánto pagó el Ecuador por entrar a Colombia. Sumemos todo y actualicemos las compras y ventas para conocer incluso los efectos en el incremento del desempleo. Dar un número anticipado en este momento no sería responsable.
Además, hay que considerar dos factores adicionales. En la tercera semana de enero, el solo anuncio de que se implementaría una tasa original del 30% generó que tanto Ecuador como Colombia anticiparon compras y ventas. Y en el mes de abril, aunque tuvimos una tasa equivalente al 50%, los últimos días de ese mes se aceleraron las transacciones para evitar la tasa proyectada del 100%. Los efectos ciertos se verán cuando se consuman estos inventarios acumulados.
En Manabí, el sector platanero se vio muy afectado; miles de cajas no pudieron salir a Colombia y se remataron a precios muy bajos en el mercado interno. ¿Es necesario un beneficio estatal o ayuda del gobierno para la reactivación de estos sectores?
Como gremios y cámaras hemos hecho varios planteamientos al gobierno que incluyen medidas de compensación. Estoy convencido de que el Presidente de la República va a implementar acciones para sectores tan importantes como el camarón, banano y arroz. No podría detallarlas a título oficial porque no soy parte del gobierno, pero desde el lado de las cámaras de la producción hemos ratificado la necesidad de que se haga algo.
¿Qué otras acciones o recomendaciones han planteado para frenar el contrabando de productos como cigarrillos y licores de manera clandestina en las fronteras?
En el momento que las fronteras tengan un nivel mayor de control y seguridad, una de las consecuencias claras será la disminución de la informalidad en los cerca de 70 u 80 pasos clandestinos que existen en los 600 o 700 kilómetros de línea limítrofe entre Ecuador y Colombia. Además de los controles que el gobierno nacional ha impuesto (sellos, tasas, declaraciones, aforos), desde el sector privado constantemente estamos exigiendo acciones para que este fenómeno disminuya.
¿Considera que debería reducirse el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE) para algunos productos como medida de compensación?
Son varias las compensaciones que podrían existir. No hemos planteado directamente el ICE porque este tributo no grava a la mayor parte de productos que comerciamos con Colombia. Sin embargo, hay otras vías. A pesar de que el Ministro de la Producción mencionó que no existe la posibilidad de devolución del arancel cobrado, desde el punto de vista legal seguimos analizando la viabilidad de realizar un reclamo de reembolso de los valores pagados.
¿Debe el Ecuador enfocarse en buscar y abrir de forma más agresiva el mercado colombiano ahora que las relaciones comerciales tienden a restablecerse?
El gobierno nacional, en conjunto con Cancillería, ha firmado cerca de 18 acuerdos comerciales. El régimen está buscando activamente nuevos mercados y nosotros, como Cámara Colombiana, vamos de la mano con ellos, junto a Fedexport y el Comité Empresarial. Estamos identificando de manera conjunta dónde colocar nuestros productos, ya que el gobierno está consciente de que abrir mercados genera mayor inversión, empleo, recaudación de impuestos y aportaciones al Seguro Social.
