Los niños y estudiantes sí podrán usar indumentaria similar a la de policías, militares u otras instituciones de seguridad pública cuando se trate de actividades académicas, culturales, artísticas, teatrales, cinematográficas, recreativas, históricas o protocolarias. Esa es una de las excepciones previstas en la reciente normativa aprobada por la Asamblea Nacional para sancionar el uso indebido de uniformes, insignias y distintivos institucionales.
La aclaración es importante para padres, docentes y centros educativos, debido a que en escuelas y colegios suelen realizarse actos cívicos, dramatizaciones, casas abiertas, desfiles o presentaciones en las que los estudiantes usan trajes similares a los de uniformados.
Qué deben cuidar las escuelas
La nueva normativa no prohíbe que un niño se vista como policía o militar en una actividad escolar. Sin embargo, el uso debe estar claramente vinculado a un contexto educativo, cultural o artístico.
Es decir, no debe generar confusión ni hacer creer que se trata de un operativo real, una autoridad en funciones o una acción oficial de seguridad. La clave está en que el uso sea simbólico, pedagógico o representativo.
Qué sanciona la ley
La Asamblea aprobó una ley para prevenir y sancionar el uso no autorizado de uniformes, insignias, distintivos y otros elementos de identificación de instituciones de seguridad pública.
La norma apunta principalmente a evitar que personas o grupos delictivos utilicen prendas similares a las de la Policía Nacional, Fuerzas Armadas u otras entidades de seguridad para simular controles, engañar a ciudadanos o cometer delitos.
Penas por uso indebido
El uso no autorizado de uniformes o distintivos institucionales puede ser sancionado con penas de uno a tres años de prisión.
La pena aumenta cuando esos elementos se utilizan para inducir a error a terceros sobre una supuesta actuación legal o legítima. Si se trata de uniformes o insignias de la Policía Nacional o de las Fuerzas Armadas, la sanción puede llegar a rangos mayores, según la gravedad del caso.
Simulación de operativos
Uno de los puntos centrales de la reforma es castigar la simulación de controles u operativos de seguridad. Las autoridades han advertido que estructuras delictivas han utilizado prendas similares a las de uniformados para cometer robos, secuestros, extorsiones u otros delitos.
Por eso, la ley busca cerrar el paso al uso engañoso de uniformes oficiales o parecidos, especialmente cuando se intenta aparentar autoridad pública.
Fabricación y venta de uniformes
La normativa también sanciona la fabricación, comercialización, distribución, adquisición o circulación ilícita de uniformes, insignias y distintivos institucionales.
El objetivo es impedir que estos elementos lleguen a personas no autorizadas. También se establecen obligaciones para controlar mejor la entrega, devolución y custodia de prendas en compañías de seguridad privada y entidades relacionadas.
Excepciones permitidas
La ley contempla excepciones para usos legítimos. Entre ellas están las actividades académicas, culturales, artísticas, teatrales, cinematográficas, recreativas, históricas y protocolarias.
Esto permite que escuelas, colegios, grupos culturales, producciones audiovisuales o actos conmemorativos utilicen vestimenta similar siempre que no exista intención de suplantar a una autoridad ni de confundir a la ciudadanía.
Información para padres y docentes
Para las instituciones educativas, la recomendación es contextualizar claramente cualquier actividad en la que se usen uniformes similares a los de policías o militares.
En actos escolares, los estudiantes pueden representar profesiones, personajes históricos o instituciones del Estado, pero la actividad debe realizarse dentro de un marco educativo y sin simular funciones reales de seguridad.
La ley fue aprobada en segundo debate con 87 votos afirmativos. Su finalidad es prevenir el uso delictivo de uniformes de seguridad y fortalecer la confianza ciudadana frente a controles reales.
