La selección de fútbol de Irán realizó la noche del domingo su primer entrenamiento a puerta cerrada en México, donde instaló su campo base para la Copa del Mundo 2026.
En plena polémica por los visados denegados a algunos integrantes de su delegación por parte de Estados Unidos, país en el que la Team Melli disputará sus tres partidos de la fase de grupos, el seleccionado intenta preservar la tranquilidad en Tijuana, ciudad fronteriza con California.
La participación de Irán se da en medio de tensiones políticas
Desde finales de febrero y los primeros bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Irán, el conflicto ha generado múltiples incertidumbres en torno a la participación de la selección en la máxima cita mundial del fútbol.
Ahora que su presencia está confirmada, sus entrenamientos deberán celebrarse a puerta cerrada y permanecerán vetados a la prensa "hasta el 11 de junio", explicó un portavoz del equipo.
Sin embargo, con la presencia de numerosos efectivos de la Guardia Nacional desplegados en la ciudad para garantizar la seguridad de la delegación iraní, resulta difícil que los jugadores pasen inadvertidos.
Al caer la tarde del domingo, el autobús de la selección atravesó el cordón de seguridad desplegado en torno al estadio Caliente, hogar habitual de los Xolos de Tijuana, club cuyo nombre hace referencia a una raza de perro originaria de México.
En la cultura azteca, esta especie sin pelo guía las almas de los difuntos hacia el más allá. A la entrada del estadio, un gigantesco xolo rojo recibió a los nuevos ocupantes del recinto
Los jugadores están "consternados"
Desde la azotea de un edificio cercano, periodistas de la AFP pudieron observar el terreno donde se ejercitó la selección iraní.
Vestidos con camisetas azules, los jugadores completaron una primera sesión ligera tras encadenar más de 24 horas de viaje desde Turquía y aterrizar en la madrugada del domingo en Tijuana.
Realizaron trabajos físicos y una sesión corta con la pelota. Todo ello bajo el lema de los Xolos, "el equipo sin fronteras", una consigna que contrasta con los obstáculos que ha encontrado la selección iraní.
Los futbolistas obtuvieron los visados necesarios para ingresar en Estados Unidos y disputar sus encuentros ante Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto por el Grupo G, pero no ocurrió lo mismo con todos los integrantes del cuerpo técnico y la dirigencia.
A una quincena de acompañantes se les negó el visado, entre ellos el presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, antiguo integrante de la Guardia Revolucionaria, organización considerada terrorista por Washington.
La situación se suma a la adopción de urgencia de Tijuana como campo base en sustitución de Tucson, Arizona, debido a las tensiones entre Estados Unidos e Irán. "Estamos consternados por estas actuaciones", declaró el seleccionador Amir Ghalenoei al llegar a Tijuana.
Los mexicanos no pueden presenciar los entrenamientos
El técnico subrayó además que su equipo dista de encontrarse en las mejores condiciones para iniciar el torneo. "Deberíamos haber llegado la semana pasada porque una diferencia horaria de 12 horas requiere dos semanas de adaptación", afirmó.
Muchos integrantes de la selección también llegan con escaso ritmo competitivo, ya que la liga iraní permanece interrumpida desde finales de febrero a causa del conflicto.
En Tijuana, que tuvo que organizarse contrarreloj para recibir a la delegación, los aficionados observan con simpatía los contratiempos de sus huéspedes. "No sé si van a ser capaces de jugar bien en estas condiciones", comentó a la AFP Daniel Mercado, empleado de una taquería que decoró su local con motivos mundialistas.
Aficionado del Real Madrid y del club América, Mercado lamentó no poder asistir a una práctica de la Team Melli. Por razones de seguridad, todas las sesiones permanecerán cerradas al público y, en principio, también después del 11 de junio. "Es una lástima que no hayan dado a los aficionados la oportunidad de ver cómo juega el equipo", afirmó.
