Hay personas que empiezan a correr para competir. Otras lo hacen por diversión. Alí Jaramillo, en cambio, comenzó porque su cuerpo le pidió auxilio. No había medallas en el horizonte ni cronómetros marcando objetivos. Había un hombre de 46 años, con sobrepeso, una vida sedentaria, un cateterismo reciente y la incertidumbre que dejó la pandemia. En medio del silencio de aquellos días, cuando el mundo parecía haberse detenido, decidió dar un paso. Después otro. Sin saberlo, estaba iniciando la carrera más importante de su vida.

Hoy tiene 51 años. Es diseñador gráfico, padre, abuelo y corredor. Dentro de pocas semanas volverá a ubicarse en la línea de partida de la Manta Marathon para disputar los 42 kilómetros por segunda ocasión. Pero la verdadera meta no está en el reloj ni en la clasificación. La cruzó hace mucho tiempo, cuando entendió que cambiar de hábitos podía significar seguir viviendo con mejor salud.

Recuerda que antes del 2020 pesaba cerca de 130 kilogramos. Su trabajo lo mantenía muchas horas sentado y el ejercicio simplemente no formaba parte de su rutina. La intervención cardíaca que le practicaron fue un punto de inflexión. Luego llegó el confinamiento y, con él, la necesidad de mover el cuerpo para escapar del encierro físico y mental.

Sus inicios fueron entre caminatas y trotes en la playa

Primero fueron ejercicios sencillos. Más tarde aparecieron las caminatas y, casi sin darse cuenta, los trotes de los fines de semana por la playa. Al principio todo era intuitivo. "Pensaba que correr era solamente poner un pie delante del otro", recuerda entre sonrisas. Con el tiempo descubrió que detrás de cada kilómetro existen técnica, disciplina, alimentación y preparación.

Curiosamente, alguna vez se burló de quienes madrugaban para salir a correr. Incluso veía a su hermana entrenando y no entendía qué podía encontrar de atractivo en recorrer largas distancias. Hoy es él quien programa una alarma antes de las cinco de la mañana para cumplir con sus entrenamientos.

La jornada de entrenamiento empieza desde tempranas horas

A las 4h30 comienza una rutina que repite casi sin pensar. Un café, pan con mermelada cuando la jornada es corta, o arroz con huevo si el entrenamiento supera los 25 kilómetros. Después llegan los kilómetros, las sesiones de fortalecimiento, la bicicleta para cuidar las rodillas y la planificación semanal enviada por su entrenador al grupo Team New Record.

La disciplina no significa ausencia de dificultades. Al contrario. Alí conoce bien el cansancio, la deshidratación y las molestias musculares. También aprendió que una maratón no se improvisa. Cada alimento que consumirá durante la competencia primero debe probarlo en los entrenamientos. En su mochila nunca faltan guineos, membrillo, panela con limón y bebidas para mantenerse hidratado. La experiencia le enseñó que un pequeño descuido puede convertirse en un gran obstáculo.

Las anécdotas en las carreras de Alí

El aprendizaje llegó durante una de sus primeras medias maratones, disputada en Portoviejo. Convencido de que completar 21 kilómetros sería sencillo, salió prácticamente sin hidratación. Cuando el recorrido avanzaba, el cuerpo dejó de responder. Tuvo que detenerse para comprar bebidas hidratantes y terminó entre los últimos competidores. Aquella carrera no le dejó frustración; le dejó conocimiento. Desde entonces entendió que el atletismo recompensa a quienes se preparan y castiga la improvisación.

Los resultados comenzaron a reflejarse fuera de las competencias. La balanza descendió hasta marcar alrededor de 90 kilogramos. Son cerca de 40 kilos menos que hace algunos años. Su hipertensión permanece controlada y asegura sentirse mejor físicamente. Los dolores de rodilla aparecen de vez en cuando, como sucede con muchos corredores, pero ya no representan una barrera para mantenerse activo.

Alí correrá la Manta Marathon en agosto

El próximo desafío tiene fecha: 2 de agosto, cuando vuelva a disputarse la Manta Marathon, una prueba certificada por World Athletics que reúne a corredores nacionales e internacionales en las distancias de 42, 21 y 10 kilómetros. Alí llegará con la experiencia de seis medias maratones y una maratón completa. En su primera incursión sobre los 42 kilómetros registró un tiempo de cuatro horas y veinticinco minutos. Ahora espera acercarse a las cuatro horas.

Sin embargo, cuando habla de sus objetivos, el cronómetro pasa a un segundo plano. Repite varias veces que la prioridad siempre será la salud. Si el cuerpo dice basta, no duda en retirarse. "Primero está la salud", insiste, porque sabe exactamente lo que costó recuperarla.

Quizá por eso, cuando alguien le dice que ya es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio, responde sin discursos elaborados. Simplemente cuenta su historia. La de un hombre que empezó a correr cuando muchos creen que ya no vale la pena empezar. La de alguien que cambió el sedentarismo por madrugadas, el sobrepeso por kilómetros y el miedo por determinación.

En unas semanas, miles de corredores escucharán el disparo de salida en la Manta Marathon. Entre ellos estará Alí Jaramillo. Algunos correrán para ganar una competencia. Él volverá a correr para celebrar que todavía puede hacerlo. Y, en ocasiones, esa es la victoria más importante de todas.