El comportamiento de las muertes violentas en Santo Domingo de los Tsáchilas muestra una reducción tras la aplicación del primer estado de excepción de 2026, seguida de un ligero repunte durante el segundo periodo de restricciones. Los registros del Ministerio del Interior evidencian que entre el 15 y el 30 de febrero, antes de la primera declaratoria, se reportaron siete muertes violentas. Durante el primer estado de excepción, entre el 15 y el 30 de marzo, la cifra descendió a cuatro casos, una reducción del 42,9%. En el segundo estado de excepción, vigente del 3 al 18 de mayo, se contabilizaron cinco muertes violentas, lo que representa un incremento del 25% respecto al periodo anterior, aunque todavía un 28,6% menos que antes de la aplicación de las medidas de seguridad.

El análisis coincide con la entrada en vigencia de un nuevo estado de excepción decretado por el Gobierno Nacional, que esta vez no incluye un toque de queda nocturno, pero sí el despliegue del Bloque de Seguridad en Santo Domingo de los Tsáchilas y otras provincias consideradas prioritarias por los niveles de violencia. Este nuevo estado de excepción rige desde el 16 de junio por 60 días.

Mayoría de casos ocurrió fuera del toque de queda

Los dos estados de excepción de 2026 estuvieron acompañados de una restricción de movilidad entre las 23:00 y las 05:00. Sin embargo, la mayoría de las muertes violentas registradas durante esos periodos ocurrió fuera de ese horario.

En el primer estado de excepción, tres de los cuatro casos sucedieron durante el día y uno en horas de la noche, antes del inicio del toque de queda. En el segundo periodo también predominan los hechos ocurridos en horario diurno y vespertino. Solo uno de los cinco casos fue reportado dentro del horario de restricción de movilidad.

Los registros reflejan que las muertes violentas continúan concentrándose principalmente entre la mañana, la tarde y las primeras horas de la noche, un patrón similar al observado en el periodo previo al primer estado de excepción. Las muertes violentas sucedieron entre las 07:50 y 18:15.

Distrito Santo Domingo

La distribución territorial muestra que el distrito Santo Domingo este concentró la mayor parte de las muertes violentas registradas durante ambos estados de excepción. Pero también ocurrieron en sectores del cantón La Concordia, Julio Moreno y la colonia Velasco Ibarra.

Los escenarios también presentan características similares entre los tres periodos analizados. La mayoría de ataques ocurrió en vías públicas, aunque también existen registros en viviendas y otros espacios de uso comunitario. En prácticamente todos los casos las víctimas fueron atacadas con armas de fuego.

Antes del primer estado de excepción, las siete muertes violentas se distribuyeron en distintos sectores de Santo Domingo y La Concordia. Durante marzo los casos disminuyeron, pero siguieron concentrándose en estos dos cantones. En mayo la cifra aumentó a cinco hechos, sin modificar de manera significativa la distribución geográfica de la violencia.

La reducción también influye en la percepción de seguridad

El experto en seguridad Kléber Carrión considera que la evolución de estos indicadores no solo debe analizarse desde el número de muertes violentas, sino también por su impacto en otros ámbitos de la provincia.

Según el especialista, cuando los índices de violencia disminuyen de manera sostenida se fortalecen otros indicadores relacionados con la actividad económica y la percepción ciudadana. "Santo Domingo es un corredor estratégico para la movilidad y el comercio. Cuando las cifras de violencia comienzan a estabilizarse, eso también favorece la confianza para la inversión, la apertura de negocios y el movimiento en restaurantes, comercios y servicios", explica.

Carrión recuerda que la provincia seguirá formando parte de las estrategias nacionales de seguridad debido a su ubicación geográfica, que conecta con Manabí, Esmeraldas, Los Ríos y Pichincha, condición que la convierte en un punto estratégico para el tránsito de economías ilícitas y organizaciones criminales.

Las autoridades provinciales han defendido la continuidad de los estados de excepción al sostener que los operativos del Bloque de Seguridad permitieron reducir distintos delitos durante el primer periodo de restricciones. Mientras tanto, un nuevo estado de excepción mantiene vigente el toque de queda en Santo Domingo de los Tsáchilas, donde las cifras muestran que las muertes violentas siguen por debajo del nivel registrado antes de la primera declaratoria, aunque con un repunte durante el segundo periodo de restricción.