Una docente de 41 años y su madre denunciaron una presunta extorsión en Quevedo, luego de recibir amenazas de muerte y exigencias económicas por 1.000 dólares. La investigación policial permitió identificar a dos sospechosos, quienes fueron detenidos en Manta por su presunta participación en el caso.

Lo que parecía una jornada normal en el sector Baldramina, de la parroquia San Cristóbal, cambió abruptamente para las víctimas. A través de mensajes enviados a sus teléfonos celulares, desconocidos afirmaban pertenecer a una organización delictiva.

Los mensajes incluían amenazas directas. Los extorsionadores exigían el pago de dinero y advertían sobre posibles ataques contra la familia. Además, enviaban fotografías y videos de armas de fuego para aumentar la presión psicológica.

Quevedo y la denuncia que permitió descubrir la trama

Mientras la situación avanzaba, la afectada comenzó a notar comportamientos que consideró inusuales dentro de su entorno más cercano. Según la investigación, las sospechas apuntaron hacia una trabajadora doméstica que laboraba en la vivienda.

Las averiguaciones posteriores permitieron establecer que la mujer mantenía comunicación con un hombre identificado como Fabián R. De acuerdo con la información recopilada por los investigadores, ella habría compartido fotografías de la vivienda, rutinas familiares y detalles privados de las víctimas.

Esa información habría servido para que los extorsionadores elaboraran amenazas más creíbles y específicas. La situación generó temor en la familia, que decidió acudir a las autoridades para solicitar ayuda.

Operativo policial desde Quevedo hasta Manta

Tras recibir la denuncia, la Policía activó los protocolos de investigación. Los agentes realizaron seguimientos, análisis de llamadas y verificaciones relacionadas con los movimientos de los sospechosos.

La denominada ruta del dinero y de las comunicaciones llevó a los investigadores hasta el sector La Pradera, en Manta. Allí se ejecutó un operativo durante la madrugada que culminó con la captura de dos personas.

Entre los detenidos figura Kerly G., de 22 años, quien trabajaba como empleada doméstica en la vivienda afectada. Según información oficial, la mujer no registra antecedentes penales.

El segundo detenido es Fabián R., de 30 años. De acuerdo con los registros policiales, mantiene antecedentes por robo y tenencia de armas no autorizadas.

Quevedo enfrenta una creciente preocupación por las extorsiones

Las autoridades pusieron a ambos sospechosos a órdenes de la justicia para el desarrollo de las audiencias correspondientes. La investigación continúa y las diligencias buscan determinar el alcance de la presunta actividad delictiva.

Este caso refleja una modalidad que preocupa a las autoridades. Los delincuentes buscan obtener información personal o familiar para fortalecer amenazas y generar temor en las víctimas.

En los últimos años, las denuncias por extorsión han aumentado en varias ciudades del país. Por ello, los organismos de seguridad recomiendan reportar de inmediato cualquier amenaza y evitar entregar dinero a los extorsionadores.