A seis meses de la desaparición del barco Fiorella los familiares no pierden la esperanza de hallarlos con vida y ojos internacionales observan el caso. 

Google PreferredCanal de WhatsApp

Los días transcurren con angustia contenida en Jaramijó y Manta. Simón Arcentales, hermano de Juan Alfredo Arcentales Anchundia (50) y tío de Bryan Alfredo Arcentales Mero (24), padre e hijo entre los desaparecidos, cuenta con la voz rota los días de sobresaltos, sin consuelo por no tener noticias de ellos. 

Y cuando el peso se vuelve insoportable, acude a casa de sus sobrinos para compartir consuelo y mantener la esperanza de encontrarlos con vida, para darse un abrazo y reconstruir la historia de la desaparición como si fuese un rompecabezas. 

Familia de los ocho

Esa misma determinación une a todas las familias de los ocho pescadores, quienes no han cesado en sus esfuerzos de búsqueda.

Arcentales indicó que a través de organizaciones de derechos humanos, han contactado cárceles en El Salvador, Guatemala, Puerto Rico, Costa Rica y otros países centroamericanos. Sin embargo, no todas las puertas se abren y algunas instalaciones han denegado el acceso. Los familiares reclaman mayor apoyo gubernamental ecuatoriano para continuar las labores en altamar.

El barco Fiorella y ocho pescadores desapareció el 20 de enero del 2026, el barco zarpó el 13 de enero de 2026 con diez tripulantes. La última comunicación se registró el 19 o 20 de enero. Dos pescadores regresaron el 22 de enero a bordo de una lancha auxiliar, auxiliados por otra embarcación. Ellos relataron ante la Fiscalía haber visto humo en la dirección del barco principal y la presencia previa de drones.

Amnistía Internacional

Amnistía Internacional (AI) emitió un comunicado el 20 de julio de 2026, al cumplirse seis meses, solicitando una investigación independiente. La organización, tras viajar a Manta y Jaramijó para entrevistar a las familias y revisar documentación de la Capitanía de Puerto de Manta, reconstruyó la ruta del pesquero usando datos de Vessel Monitoring System (VMS) de Global Fishing Watch.

El Fiorella navegó entre aguas internacionales, la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Ecuador continental y la de las islas Galápagos. Desde el cuarto día, según AI, fue objeto de seguimiento por aeronaves, patrullas marítimas y drones con simbología estadounidense. El capitán Juan Carlos Valencia reportaba diariamente vía mensajes satelitales la presencia de estos dispositivos y su preocupación, dice el informe de AI. 

El 19 de enero, un día antes de la pérdida de contacto, la tripulación reportó nuevamente drones, aviones y una patrulla marítima. Uno de los sobrevivientes mencionó una "embarcación grande con bandera americana"; el otro habló de una patrulla y aviones con un símbolo azul similar al de la NASA.

Lo que se sabe

Durante la madrugada del 20 de enero, dos lanchas pesqueras se separaron del Fiorella para faenas de pesca con espinel. Una de ellas, la Primer Mandamiento, permaneció a unas 15 millas náuticas (aproximadamente 28 kilómetros) del barco nodriza. Sus tripulantes escucharon gritos por radio desde la otra lancha y luego se perdió toda comunicación. Del Fiorella y la segunda lancha no se volvió a saber. La última señal del sistema de rastreo se registró a las 13:06 horas en aguas internacionales.

Los indicios recopilados por AI apuntan a una posible vinculación con la política antidrogas estadounidense denominada "Southern Spear". Según la organización, desde septiembre de 2025 más de 60 embarcaciones habrían sido atacadas en el océano Pacífico y el mar Caribe, con un saldo superior a 200 personas fallecidas.

AI pide a las autoridades de Ecuador y Estados Unidos determinar el paradero de los tripulantes y establecer responsabilidades.

Los desaparecidos

Los familiares, oriundos principalmente de Jaramijó, describen a los desaparecidos como pescadores experimentados dedicados a la pesca artesanal de altura.

Entre ellos figuran: Gabriel Aladino Mero Delgado, Jefferson Ariel Mero Cueva, Joel Steven Valencia Mero, José Norberto Mero Quijije, Juan Carlos Valencia Mero (capitán), Carlos Adrián Mendoza Macías, además de los Arcentales padre e hijo. 

Otros casos

Este caso no es aislado. En los últimos años, Manabí ha registrado incidentes con embarcaciones pesqueras en altamar. El Patricia Lynn desapareció a finales de 2024. Otros como el Don Maca y la Negra Francisca Duarte II tuvieron tripulaciones rescatadas tras perder contacto, en algunos casos con reportes de drones y humo.

En total, decenas de pescadores manabitas han enfrentado situaciones de riesgo, con 27 tripulantes aún desaparecidos en algunos conteos que incluyen el Fiorella.

El Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) de Ecuador elevó el caso al Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, que emitió recomendaciones para acciones urgentes de búsqueda por parte del Estado ecuatoriano. Amnistía Internacional insiste en que las autoridades deben confirmar o desmentir cualquier participación de agentes estatales y presentar evidencia sobre lo ocurrido.