El empleo adecuado en Ecuador se situó en el 36,8% a nivel nacional durante el cuarto trimestre de este año, según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU). Esta categoría, también conocida como empleo pleno, agrupa a las personas con trabajo que perciben ingresos iguales o superiores al salario mínimo y cumplen con la jornada legal, o que ganando menos o trabajando menos horas, no desean trabajar más. En términos absolutos, un total de 3.173.597 de personas gozaron de este tipo de ocupación de alta calidad al finalizar el periodo de recolección de datos. Los resultados son producto de un riguroso levantamiento que abarcó 27.048 viviendas en todo el territorio nacional.
Para comprender la magnitud de estas cifras, es necesario observar la relación entre el empleo adecuado en Ecuador y la Población Económicamente Activa (PEA). Al cuarto trimestre de 2025, la PEA nacional se estimó en aproximadamente 8,63 millones de individuos, quienes están en edad de trabajar y participan activamente en el mercado. Bajo esta perspectiva, el empleo pleno representa la condición de poco más de un tercio de la fuerza laboral disponible en el país. Es fundamental notar que el 63,2% restante de la población activa se distribuye entre el subempleo, el empleo no remunerado, otro empleo no pleno y el desempleo. Este indicador es clave para medir la salud estructural de la economía y la protección social de los trabajadores.
Dinámica del empleo pleno a nivel nacional
Al realizar una argumentación comparativa con los resultados del cuarto trimestre de 2024, se observa un crecimiento notable en la calidad del trabajo. En aquel entonces, el empleo adecuado en Ecuador registraba una tasa del 34,1%, lo que equivalía a 2.904.770 de ciudadanos en condiciones laborales óptimas. Esto significa que, en el transcurso de un año, el país logró incorporar a más de 268.000 personas a la categoría de empleo pleno o adecuado. Este incremento es estadísticamente significativo, lo que sugiere una recuperación real frente a las cifras del ejercicio fiscal anterior. La tendencia al alza marca un punto de inflexión en las estrategias de reactivación productiva.
No obstante, al remontarse al cuarto trimestre de 2023, la tasa de empleo adecuado en Ecuador se ubicaba en el 36,0%, con 3.072.449 de personas empleadas plenamente. Esto demuestra que, aunque el país mejoró respecto a 2024, recién en 2025 se logró superar los niveles de empleo de calidad que se tenían dos años atrás. La estabilidad del mercado ha enfrentado diversos retos, pero el cierre de 2025 muestra el valor más alto de la serie histórica presentada para este trimestre específico. El análisis acumulado permite a los expertos obtener una mirada más integral de los fenómenos económicos que afectan a las familias ecuatorianas.
Realidad del empleo adecuado en zonas urbanas y rurales
La brecha geográfica en el acceso a condiciones laborales dignas sigue siendo uno de los mayores desafíos estructurales. En el área urbana, el empleo adecuado en Ecuador alcanzó una tasa del 46,6% al finalizar el 2025. Este porcentaje representa a 2.632.612 de trabajadores que desempeñan sus funciones en las ciudades, donde el sector de servicios es el que más población ocupada concentra. El entorno urbano ofrece mayores oportunidades de formalidad y acceso a beneficios de ley en comparación con las zonas rurales. Los datos reflejan una concentración de la oferta laboral calificada en los principales polos de desarrollo.
Por el contrario, en el área rural, el empleo adecuado en Ecuador desciende drásticamente hasta situarse en apenas el 18,1%. Esto significa que solo 540.984 personas en el campo cuentan con un empleo que cumple con los parámetros de plenitud. En estas zonas, la agricultura y minas predominan como la rama principal de actividad, captando al 73,5% de los ocupados, aunque muchas veces bajo condiciones de informalidad o subempleo. La disparidad es evidente: mientras casi la mitad de los citadinos tienen empleo pleno, en la zona rural menos de dos de cada diez personas gozan de este beneficio. Esta desigualdad requiere políticas públicas focalizadas para dinamizar la productividad fuera de las urbes.
Comportamiento en las ciudades auto representadas
El análisis detallado por ciudades ofrece matices interesantes sobre dónde es más factible hallar un empleo adecuado en Ecuador actualmente. Cuenca se posiciona como la ciudad con el mejor indicador de empleo pleno, alcanzando un impresionante 64,7% de su población activa al cierre de 2025. Quito, la capital, le sigue con una tasa del 55,3%, manteniendo una estructura laboral sólida basada principalmente en el sector de servicios. Ambas urbes superan con creces el promedio nacional, consolidándose como los principales centros de atracción para el talento humano calificado. La gestión económica local parece incidir directamente en estos resultados positivos.
En el caso de Guayaquil, el empleo adecuado en Ecuador se ubicó en el 52,2% al concluir el cuarto trimestre de 2025. Machala y Ambato también reportaron cifras competitivas, con el 49,8% y 48,0% respectivamente para sus tasas de empleo pleno. En todas estas ciudades auto representadas, la participación global se mantuvo estable, y el comercio sigue siendo un pilar fundamental de la dinámica económica regional. El fortalecimiento del tejido empresarial en estas localidades es vital para sostener el crecimiento de la ocupación adecuada.
Ingresos y jornadas en el sector de empleo pleno
Un factor determinante que acompaña al empleo adecuado en Ecuador es el nivel de ingresos percibido por los trabajadores. A nivel nacional, la mediana del ingreso mensual para la población ocupada fue de $391,9, calculada a valores reales de diciembre de 2024. Sin embargo, en la rama de servicios, que es la que más empleo de calidad genera en las urbes, la mediana salarial asciende a los $487,7. Esta diferencia salarial explica por qué el sector servicios es tan atractivo para quienes buscan estabilidad y mejores condiciones de vida. El cumplimiento de la normativa laboral asegura que estos trabajadores reciban al menos el sustento básico garantizado.
La carga horaria es otro componente esencial para catalogar un puesto como empleo adecuado en Ecuador. El promedio de horas efectivamente trabajadas a la semana a nivel nacional fue de 34 horas al cierre de 2025. En ciudades con alta incidencia de empleo pleno como Quito y Cuenca, el promedio semanal de labor se sitúa entre las 36 y 37 horas. Mantener una jornada equilibrada es parte de los parámetros de bienestar que el INEC monitorea constantemente. La meta país continúa siendo elevar el porcentaje de ciudadanos que transiten desde la informalidad hacia la seguridad de un trabajo pleno.