Los gigantes del descuento están reescribiendo el mapa de los barrios. Hay una guerra por el cliente de la cuadra y el paisaje comercial está cambiando. Lo que comenzó con la llegada de TuTi —hoy con casi 800 locales— se ha convertido en una batalla. Corporación Favorita lanzó B-Si, Tía impulsa Tía Go y Coral Hipermercados ya tiene dos tiendas piloto de Coralito. Todos compiten en el segmento del Hard Discount, un modelo de negocio basado en precios bajos.

Sus efectos ya están redibujando barrios y pueden transformar aún más las dinámicas de las calles.

Héctor Eduardo Ugalde Romero, profesional en Administración de Empresas, analiza lo que puede pasar con base en otras experiencias.

¿La capacidad de pago de las grandes cadenas puede desplazar a comercios pequeños del mercado inmobiliario?

Sí. Tienen la solvencia para hacer grandes pagos por adelantado, y eso les permite acceder a mejores locales con ofertas superiores de arriendo. Además, brindan la seguridad al propietario de que van a tener sus pagos y sin retrasos. En el caso de compra de terreno, también pueden hacer mejores ofertas.

¿Qué efectos secundarios puede tener esta presencia en la economía de los barrios y en la organización urbana?

Es un tema complejo. Depende de la dinámica de cada barrio. Se han visto muchos casos en los que, al llegar las grandes cadenas aumenta el precio de la tierra, de las construcciones y de los alquileres; los locales se vuelven más escasos. En algunos casos, la oferta de alquileres de casas o departamentos disminuye porque las viviendas se transforman en locales comerciales, y el paisaje de un barrio residencial evoluciona a comercial. Algunas veces comienza a haber más movimiento y con eso menos lugares para parquear. Pero también hay casos en los que, por algún motivo, el cambio es diferente.

¿Igual este tipo de dinámicas afecta a unos y beneficia a otros?

Sí. Este tipo de presencia puede atraer otra clase de ingresos al sector, como el de los alquileres. En el caso de los comercios, el pequeño tendero o el que ya estaba puede ser desplazado porque no puede competir con quien paga un valor más alto por el arriendo. Pero también otro negocio complementario puede llegar. Por ejemplo, estas tiendas por lo general no tienen farmacia; entonces puede llegar una a la que le sirva como gancho tener al lado una tienda de Hard Discount. Y eso por poner un ejemplo.

¿Esto a su vez aumenta la presencia de la gente en las calles y veredas?

Y un mayor movimiento genera impacto tanto positivo como negativo. Por un lado, más presencia de personas aumenta la sensación de seguridad; pero, por otro, también pueden aparecer conductas indebidas. Y como dije escasear los parqueaderos, incrementar la circulación de vehículos, e incluso modificarse la dinámica de la contaminación visual y auditiva. En realidad el impacto varía.

¿Depende también de las regulaciones existentes?

Sí, cada ciudad, región o nación suele tener sus particularidades. Este tipo de comercio de Hard Discount tipo TuTi, no ha dado los mismos resultados en todos los países. En Brasil ha tenido un crecimiento más limitado y demorado. En Ecuador es muy rápido su crecimiento, igual que lo fue en Colombia.

¿Qué hicieron los gobiernos locales frente a estos cambios en otros países?

En el caso de América Latina, el fenómeno de los Hard Discount se ha desarrollado de una forma bastante orgánica. En realidad ha habido muy poca regulación, y más bien el mercado ha sido responsable de su éxito o fracaso. En Europa sí se han tomado ciertas medidas de regularización.

¿Qué tendencias hay sobre esto?

En general hay cuatro corrientes. Lo más usual es la no intervención; es decir, dejar que el libre mercado actúe. La segunda opción es la regulación territorial fundamental que define zonas comerciales y residenciales, por ejemplo. Aquí se norman distancias mínimas, tamaños y horarios.

¿Y la tercera?

Es la más polémica. En esta opción se aplica la protección directa al comercio local. Se restringe el ingreso de grandes cadenas en ciertas zonas, se diferencia el nivel de exigencia en trámites y tasas entre los pequeños y los grandes, se prioriza el comercio local en centros históricos. Esto se aplica parcialmente en las grandes ciudades europeas. Y la cuarta opción es dejar competir, pero apoyar al pequeño. En esta tendencia no prohíben las grandes cadenas, pero apoyan a tiendas de barrio con créditos blandos, capacitación, digitalización, entre otras medidas.

¿Qué puede hacer el pequeño tendero para competir con las grandes empresas o cadenas como TuTi?

Pues en Colombia se vio en cierta época lo de las teticas. ¿Qué eran las teticas? Un consumidor requería una X cantidad de producto para solventar su necesidad diaria y la tienda se la resolvía. Esto a una persona le resultaba mucho más conveniente que comprar un embalaje cerrado y de tamaño medio en el Hard Discount. Así, por ejemplo, comenzaron a vender arroz, azúcar, jamón y más en porciones muy pequeñitas que iban fraccionando de presentaciones grandes. No necesariamente más económico, pero sí más accesible para enfrentar el día a día.

¿Por qué funcionó esto?

Obviamente, a este nivel de personalización y fraccionamiento el Hard Discount no puede llegar. Normalmente sus referencias son bastante limitadas, justamente para lograr economías de escala. En el caso de Colombia se llegó a ver que el aceite lo vendían en funditas de bolo. Asimismo, en ciertos lugares de Europa los pequeños locales optaron por atender en horarios más largos o en días que no trabajaban estas cadenas.

Denos un ejemplo concreto de lo que se podría hacer en Ecuador para enfrentar lo que muchos llaman el efecto TuTi

Quizás a una vecina le gusta cierto tipo de queso con cierto nivel de sal o cierto nivel de madurez, o en un día determinado, y el tendero atiende esa necesidad. También se puede cubrir hábitos de consumo muy particulares de la región que no siempre están disponibles en el modelo Hard Discount. Un ejemplo pudiese ser la salprieta. La clave es la diferenciación y la atención al cliente.