La Defensoría del Pueblo emitió un pronunciamiento clave el 27 de enero de 2026. Esta entidad concluyó que el agua potable distribuida en Guayaquil cumple rigurosamente con la norma INEN 1108. Investigadores revisaron informes técnicos y resultados de laboratorios acreditados. No encontraron evidencia técnica que demuestre incumplimientos de la normativa vigente. En consecuencia, la institución afirma que no existen bases científicas para declarar el agua insegura.
Esta investigación surgió tras múltiples denuncias ciudadanas sobre la calidad del agua. Las quejas alertaron sobre posibles irregularidades en el suministro. La Defensoría actuó con transparencia y analizó datos de entidades competentes. El proceso incluyó verificación cruzada de resultados. Así, se garantizó neutralidad y confiabilidad en las conclusiones.
La norma INEN 1108 establece límites claros para parámetros microbiológicos, físicos y químicos. Por ejemplo, exige turbidez menor o igual a 5 NTU, cloro residual entre 0,3 y 1,5 mg/L, y ausencia de coliformes fecales. Además, fija topes estrictos para metales pesados como arsénico (≤ 0,01 mg/L) y plomo (≤ 0,01 mg/L). La norma adapta recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Controles rigurosos garantizan la potabilidad
La EMAPAG EP ejecuta un sistema de muestreo permanente en Guayaquil. La entidad analiza más de 6.700 muestras anuales de agua potable. Además, supera las 1.340 muestras de aguas servidas y realiza 100 muestreos de agua cruda cada año. Xavier Salem, presidente del directorio de EMAPAG, destacó esta vigilancia constante. Él explicó que el control llega hasta la red pública de distribución.
Interagua, la empresa concesionaria, complementa estos esfuerzos con monitoreo continuo. La compañía controla 244 puntos en la ciudad y analiza más de 95.000 muestras al año. Estos análisis evalúan 59 parámetros exigidos por el contrato de concesión. El laboratorio de Interagua cuenta con acreditación ISO/IEC 17025:2017.
Laboratorios independientes, como el de la ESPOL y privados especializados, participaron en la verificación cruzada. Este esquema multiplica los chequeos y reduce riesgos de sesgos. Las muestras se toman en distintos puntos del sistema: desde la planta de producción hasta la red de distribución. En resultado, las autoridades confirman la consistencia de los datos. Así, se asegura la calidad hasta el medidor público.
Ciudadanía debe mantener instalaciones internas
Las autoridades enfatizan que el control institucional termina en la red pública. Xavier Salem advirtió que las cisternas y reservorios domésticos escapan a su supervisión. La falta de limpieza periódica en estos depósitos puede alterar la calidad del agua una vez que ingresa al hogar.
Por ello, recomendó a los ciudadanos mantener un mantenimiento regular. Un simple hábito evita contaminaciones secundarias. La Defensoría del Pueblo reiteró este punto en su informe. Sin soportes técnicos que prueben fallas en la norma, no se puede afirmar inseguridad en el suministro.
Las evaluaciones deben basarse siempre en análisis científicos. Además, la entidad llamó a la calma y confianza en los resultados oficiales. De esta manera, se contrarrestan rumores sin fundamento, aseguró el Municipio de Guayaquil.
Antecedentes y contexto reciente
Guayaquil ha enfrentado denuncias recurrentes sobre el agua en años anteriores. En 2025, quejas sobre color, olor o turbidez impulsaron revisiones. Sin embargo, informes técnicos de EMAPAG e Interagua siempre ratificaron cumplimiento. En noviembre de 2025, Interagua reafirmó su certificación con la norma INEN 1108:2020. La empresa destacó procesos de tratamiento desde el río Daule: coagulación, sedimentación, filtración y cloración.
En enero de 2026, la Asamblea Nacional aprobó una resolución para fiscalizar la gestión del agua en las ciudades principales. Esta medida incluyó auditorías a EMAPAG e Interagua. No obstante, el pronunciamiento de la Defensoría llegó poco después y despejó dudas.
Según la Alcaldía de Guayaquil, el informe oficial fortalece la transparencia del sistema. Además, coincide con datos de monitoreo en tiempo real que alertan sobre cualquier desviación.
Importancia para la salud pública
El acceso a agua potable segura representa un pilar de la salud en Guayaquil. La ciudad, con más de 2,7 millones de habitantes, depende de este recurso vital. Cumplir la norma INEN 1108 previene enfermedades transmitidas por agua.
Las autoridades continúan invirtiendo en infraestructura y controles. En paralelo, educan a la población sobre responsabilidad compartida.
La conclusión de 2026 llega en un momento clave. Tras tensiones políticas y denuncias, los datos técnicos prevalecen. Los ciudadanos ahora cuentan con información verificada de fuentes oficiales. EMAPAG, Interagua y la Defensoría coinciden, afirma el municipio. El agua potable cumple estándares y es apta para consumo humano.