Las galletas de mantequilla requieren mantequilla, azúcar glas, harina, huevo y esencia de vainilla, en cantidades ajustables según el volumen deseado.

La proporción más usada en cocina doméstica es de 250 gramos de mantequilla, 150 gramos de azúcar, 350 gramos de harina, 1 huevo y 1 cucharadita de vainilla, además de una pizca de sal para equilibrar el sabor. Esta combinación permite una masa manejable, tierna y con aroma característico.

En la mayoría de recetas, la mantequilla debe estar a temperatura ambiente, lo que facilita su batido y mejora la textura final del producto. El azúcar glas se utiliza para lograr una desintegración más fina y reducir la formación de grumos durante el mezclado.

Proceso de preparación

El procedimiento estándar indica que la mantequilla y el azúcar deben mezclarse en primera instancia hasta lograr una textura cremosa. Posteriormente se incorpora el huevo y la esencia de vainilla. La harina se añade tamizada para evitar apelmazamientos. La masa obtenida se recomienda refrigerar entre 20 y 30 minutos para mejorar el corte posterior.

Luego del reposo, la masa puede estirarse con rodillo y cortarse con moldes metálicos o de plástico. El horneado se efectúa a 180 °C durante 10 a 12 minutos, o hasta que los bordes adquieran un tono apenas dorado. Después del enfriado, las galletas alcanzan su textura final.

Uso, almacenamiento y variantes

Las galletas de mantequilla se consumen como producto final o se usan como base para decoraciones de temporada en festividades como Navidad o Día del Niño. También son comunes en escuelas y talleres culinarios por su bajo nivel de complejidad.

Para su conservación se recomienda guardarlas en envases herméticos, ya que mantienen textura y aroma hasta por siete días sin necesidad de refrigeración.

Entre las variantes registradas con mayor frecuencia destacan: galletas saborizadas con cítricos, galletas con canela, decoradas con chocolate, rellenas con mermelada y galletas glaseadas, las cuales no modifican la proporción base pero sí la presentación final.

Presencia cultural en varias regiones

Las galletas de mantequilla tienen origen en la repostería europea y se han extendido globalmente debido a su versatilidad. Su producción artesanal es común tanto en hogares como en emprendimientos de pequeña escala, especialmente durante temporadas festivas en las que los productos horneados registran mayor demanda. En el ámbito doméstico, se consideran una preparación económica y apta para actividades familiares.

A nivel digital, la receta se encuentra entre las búsquedas más comunes relacionadas con repostería doméstica en buscadores gastronómicos, lo que responde a su sencillez, costos moderados y resultado predecible.