El sector agroexportador de Ecuador enfrenta una alerta sanitaria crítica tras confirmarse, a mediados de julio de 2026, un segundo brote de Fusarium Raza 4 Tropical (R4T) en la provincia de El Oro.
La llegada del fenómeno de El Niño explica el estado de emergencia del gremio agrícola y de Agrocalidad: las intensas lluvias e inundaciones proyectadas facilitan el arrastre de suelo contaminado, lo que amenaza con propagar la letal enfermedad hacia plantaciones que permanecen sanas.
Un sector estratégico en peligro
El banano representa el principal pilar agrícola de Ecuador, nación que actualmente lidera las exportaciones mundiales de esta fruta. Según los registros oficiales, los envíos internacionales generaron ingresos por USD 2.023 millones durante los primeros cinco meses de 2026, lo que representa un crecimiento del 7 % frente al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, la reciente detección fitosanitaria en el sector El Quemado, ubicado en el cantón Santa Rosa, encendió las alarmas. Este nuevo foco se localiza en una unidad productiva de 90 hectáreas, colindante al predio donde se reportó el primer brote de la enfermedad en el país en diciembre de 2025.
A diferencia del primer caso, que afectó a 12 plantas en un terreno de apenas siete hectáreas, Agrocalidad determinó que el brote actual se concentra en una sola planta. Pese a esto, la vulnerabilidad económica es alta, ya que la finca en cuestión posee una capacidad de producción que ronda las 243.000 cajas anuales.
El factor climático y mapa de vulnerabilidad
El Clúster Bananero y Platanero del Ecuador subraya que la etapa más intensa de El Niño, prevista entre noviembre de 2026 y enero de 2027, actúa como el principal vector de riesgo. El agua estancada y el lodo funcionan como vehículos perfectos para trasladar el patógeno a tierras sanas.
Para dimensionar el impacto económico y el alcance territorial de esta amenaza climática y fitosanitaria, las estadísticas del sector muestran la siguiente radiografía:
Paúl Vera Gilces, vocero del Observatorio Estadístico de Banano en la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), detalla que la amenaza por desbordamiento de ríos se focaliza principalmente en Los Ríos, en el cantón Baba. A esto se suman zonas de estricta vigilancia en Guayas (Naranjal) y la propia provincia de El Oro.
Demandas preventivas y respuesta oficial
Desde la Federación Nacional de Bananeros del Ecuador (Fenabe), el productor Segundo Solano recordó que el gremio ya había advertido este escenario tras las fuertes lluvias de marzo. "Teníamos la duda de cómo se evacuó el agua de la primera finca afectada. Ahora ya tenemos un segundo caso positivo en otra finca", sentenció el dirigente.
Frente a este escenario, Solano urgió a las autoridades locales la limpieza inmediata de canales de drenaje y riego. También demandó que la banca pública, específicamente BanEcuador, habilite líneas de crédito ágiles y con tasas de interés bajas para financiar maquinaria que proteja las parcelas de los pequeños agricultores antes del invierno.
En respuesta, Agrocalidad activó el plan amparado en el Acuerdo Ministerial N.º 142 para reforzar el monitoreo y delimitar el foco. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fusarium R4T bloquea el paso de agua en la planta hasta matarla y puede sobrevivir por décadas en el terreno, haciendo de la contención el desafío más grande del país.

