Ecuador mantiene una alta exposición a los terremotos debido a su ubicación geológica. Autoridades, especialistas y gremios de la construcción advierten que apenas el 30 % de las edificaciones cumple la norma antisísmica, mientras persisten construcciones irregulares y falta de control en varias ciudades del país.
El impacto que dejó el reciente terremoto en Venezuela volvió a centrar la atención sobre la seguridad de las edificaciones en Ecuador. Las imágenes de estructuras colapsadas reavivaron el debate sobre la preparación de las ciudades ecuatorianas frente a un evento sísmico de gran magnitud. Los especialistas recuerdan que el país se encuentra en una zona de alta actividad tectónica.
Las autoridades y expertos coinciden en que solo el 30 % de las edificaciones cumple la normativa de construcción antisísmica, un porcentaje que evidencia la vulnerabilidad del parque inmobiliario nacional. El resto corresponde a inmuebles antiguos o construcciones que no fueron levantadas bajo los estándares técnicos vigentes.
La actividad sísmica forma parte de la realidad del Ecuador. Muchos movimientos ocurren a diario, aunque gran parte pasa desapercibida para la población. El Instituto Geofísico ha señalado en varias ocasiones que el país registra una sismicidad constante por su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico.
Quito concentra uno de los mayores riesgos
Quito figura entre las ciudades con mayor vulnerabilidad. La capital está asentada sobre una falla geológica que atraviesa aproximadamente 60 kilómetros de norte a sur, con diferentes tipos de suelo. En varios sectores predomina la cancagua mezclada con materiales rocosos y arenosos. También existen edificaciones construidas sobre rellenos, antiguas quebradas y zonas con presencia de acuíferos.
Especialistas advierten que esas condiciones pueden aumentar los daños durante un terremoto. A ello se suma el crecimiento urbano en sectores considerados de riesgo y la autorización de proyectos que han generado cuestionamientos técnicos.
Uno de los casos más conocidos fue investigado por la Superintendencia de Ordenamiento Territorial, que sancionó al Municipio de Quito por la entrega y posterior ratificación de un permiso de construcción en una zona de riesgo. El proceso corresponde a un edificio autorizado en 2018 y ratificado en 2023.
Llamados a reforzar las edificaciones
Pese a las sanciones, especialistas sostienen que la construcción continúa en sectores vulnerables. Las autoridades insisten en que la prevención debe comenzar con el cumplimiento de las normas urbanísticas y de construcción.
Durante una intervención pública, una autoridad hizo un llamado a la ciudadanía. "Prepárense y ayúdennos ustedes a difundir las recomendaciones y también las posibles sanciones frente al no respeto de las normas, porque la primera forma de ordenarnos como ciudad es respetando las normas", manifestó.
En Guayaquil también existe preocupación. La ciudad concentra una alta densidad poblacional y enfrenta el desafío de evaluar miles de edificaciones antiguas. La ausencia de un catastro actualizado dificulta la identificación de inmuebles que requieren intervención.
Otto Lara, representante de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, señaló: "Hay que evaluar las edificaciones más antiguas, hay que reforzarlas, hay que dedicarles tiempo, estudio a todos los edificios de Guayaquil".
Prevención sigue como tarea pendiente
Los especialistas sostienen que la revisión estructural no debe limitarse a Quito y Guayaquil. Todas las ciudades del país comparten condiciones sísmicas que obligan a fortalecer la planificación urbana, verificar el cumplimiento de las normas y promover inspecciones técnicas permanentes.
El Instituto Geofísico y varios geólogos también mantienen sus advertencias sobre la acumulación de energía sísmica en el territorio ecuatoriano. Aunque no es posible predecir un terremoto, los expertos insisten en que reducir el riesgo depende del estado de las edificaciones y del cumplimiento de la normativa vigente.

